Trabajadores de las direcciones de Salud Ambiental y Contraloría Sanitaria, en el estado Monagas, denunciaron las deplorables condiciones en que se encuentran las sedes de ambas instituciones, que funcionan en un mismo edificio en la avenida Libertador de la ciudad de Maturín.
Estas dependencias son las que se encargan de las fumigaciones y prevención de enfermedades, conocida anteriormente como Malariología. Es una oficina que depende del Ministerio para la Salud. En el caso de la Contraloría Sanitaria es la que realiza inspecciones y otorga permisos a establecimientos de expendio de comidas y de medicinas, también adscrita al despacho nacional de Salud.
En Maturín las dos están en un mismo espacio. Según los trabajadores, que pidieron preservar sus nombres en resguardo por temor a represalias, las oficinas y pasillos se filtran, el edificio sufre un deterioro desde hace varios años, pero mientras a los funcionarios los envían a hacer supervisiones para clausurar establecimientos que no cumplen con las normativas sanitarias, ellos enfrentan a diario esas mismas condiciones dentro de su lugar de trabajo.
A pesar de las quejas, las autoridades encargadas de ambas dependencias no han hecho lo necesario para presionar a Caracas a fin de que se intervenga en el rescate que necesitan las instalaciones.

Solo funciona un baño, exclusivo para el director
Uno de ellos comentó a El Pitazo que en el lugar solo funciona un baño para uso exclusivo del director, mientras que el resto de los funcionarios públicos no puede usar el único sanitario disponible.
A las afueras, las instalaciones también están llenas de maleza que cubre la mayor parte de las paredes y las áreas verdes de las oficinas.
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Uno de los afectados aseguró que cuando deciden reclamar deudas laborales, los jefes les dicen que deben hacerlo ante el nivel central; es decir en el Ministerio de Salud, pero cuando se hacen fumigaciones por brotes de enfermedades les dicen que pertenecen al nivel regional, que dependen en ese caso de la Gobernación del estado Monagas.
Sin embargo, reclamaron que ni el Ministerio ni el Ejecutivo regional han tomado en cuenta sus demandas salariales ni tampoco para recuperar las instalaciones, donde temen que puedan sufrir de alguna enfermedad respiratoria por la constante humedad de las dos sedes.
Se preguntaron cómo Contraloría e Ingeniería Sanitaria van al centro a ordenar el cierre de establecimientos por la falta específica de un tipo de pintura, pero no hacen una supervisión dentro de sus propias oficinas. De hacerlo, tendrían que clausurarse las instalaciones por las filtraciones y el mal estado, aseguraron los denunciantes.



