Caracas.- En Venezuela, un envase vacío de margarina suele tener una segunda vida dentro del hogar: sirve para guardar alimentos, almacenar agua o lavar los platos.
Las razones detrás de esta reutilización responden a las dificultades económicas y a las fallas en los servicios básicos. En particular, la crisis en el suministro de agua ha llevado durante años a las familias venezolanas a conservar el líquido en cualquier recipiente disponible y a buscar alternativas para sus rutinas diarias.
La conversación en torno a esta costumbre resurgió luego de que se viralizara este domingo, 4 de octubre, una promoción de una cadena de cine en el país que utilizó envases de margarina para vender cotufas. La iniciativa motivó a los usuarios en redes sociales a compartir las distintas utilidades que le dan a estos recipientes en sus casas.
Guardar alimentos y bañarse
José Bravo dijo a El Pitazo que al pensar en un pote vacío de margarina, lo asocia con un «tobo para bañarse»: «Eso es lo que siempre tenemos en el baño de la casa para bañarnos de a tobito. Creo que fijo en todas las casas se ha usado para eso», dijo.
Por su parte, Florinda Aldana dijo que los relaciona con guardar alimentos en la nevera: «Esos potes los usamos para guardar caraotas o pasta en la nevera. Siempre los hemos aprovechado para almacenar comida».
En cambio, Jennifer Aldana contó a El Pitazo que reutiliza los potes de margarina para lavar los platos: ·Le pongo agua y un chorrito de friegaplatos y con eso lavo los platos sucios para ahorrar jabón», explicó.
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Una costumbre de una deficiencia
A pesar de que guardar envases de margarina se ha vuelto una costumbre para los venezolanos, la realidad es que es un hábito que refleja la deficiencia de los servicios públicos, especialmente la falta del suministro de agua en los hogares.
El pasado 29 de septiembre, habitantes de Santa Inés, municipio Urdaneta del estado Lara, cerraron la carretera nacional Lara-Falcón para exigir soluciones ante el colapso de los servicios básicos.
Rafael Colmenárez, habitante del sector, informó a El Pitazo que la comunidad tenía cuatro meses sin recibir agua potable por tubería, enfrenta cortes eléctricos de hasta seis horas diarias y tiene una vialidad deteriorada que dificulta las actividades y el trabajo.



