Apagones dejan sin respaldo eléctrico a hospitales y CDI en Venezuela

Las denuncias recogidas por los corresponsales de El Pitazo apuntan a fallas en las plantas eléctricas, falta de combustible y equipos que no soportan las largas horas de racionamiento. Médicos, enfermeros, pacientes y familiares advierten sobre procedimientos interrumpidos y atención a oscuras.

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Un procedimiento quirúrgico tuvo que continuar con la luz de las linternas de teléfonos celulares en el Hospital Dr. Luis Razetti de Barinas, después de que fallara la planta eléctrica durante un apagón registrado el domingo 20 de septiembre. «Sin luz, pero con toda la actitud de sus médicos», «con linternas", se escucha decir a los médicos en el video que se compartió sobre la situación y que pone en evidencia, una vez más, las dificultades y los riesgos que enfrentan los trabajadores de la salud y pacientes durante los cortes eléctricos.

Pero esta escena se repite, con distintas dimensiones en hospitales, ambulatorios, Centros de Diagnóstico Integral (CDI) y unidades especializadas de varias regiones de Venezuela.

Las denuncias recogidas por el equipo El Pitazo señalan fallas en las plantas de emergencia, falta de gasoil para ponerlas en funcionamiento y equipos que no tienen capacidad para sostener las largas horas sin electricidad.

El resultado, según médicos, enfermeros, pacientes y familiares consultados, es una atención en penumbra o con linternas de teléfonos, interrupción de procedimientos y dificultades para mantener operativos equipos indispensables para la atención médica.

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Barinas: no está en condiciones óptimas

En el caso del Razetti de Barinas, trabajadores del hospital aseguraron a El Pitazo que la falla de la planta no es un hecho aislado que se registre durante las noches, sino que también ha ocurrido durante el día. Explicaron que el equipo no está en condiciones óptimas y que su capacidad resulta insuficiente para mantener energizado todo el hospital durante interrupciones prolongadas.

“La verdad es que la planta no aguanta porque es toda una línea completa la del hospital, se quiere mucha potencia", dijo uno de los trabajadores.

La situación tampoco es nueva en otros centros de Barinas. La noche del 31 de agosto, un apagón afectó el Hospital José León Tapia de Socopó, municipio Sucre, y obligó al personal médico y de enfermería a utilizar las linternas de sus teléfonos para continuar atendiendo a los pacientes, según reportes y declaraciones de los habitantes de la población.

El centro asistencial no cuenta con una planta eléctrica de respaldo operativa, de acuerdo con las denuncias recogidas entonces.

Con las linternas de teléfonos celulares médicos continuaron un procedimiento quirúrgico en el Hospital Dr. Luis Razetti de Barinas,

En Portuguesa, una planta sin combustible y otra que no funciona

En el municipio Unda, estado Portuguesa, un apagón que se extendió desde aproximadamente las 10:00 p. m. del martes 22 hasta las 4:00 a. m. del miércoles 23 también comprometió el funcionamiento del Hospital Tipo I de Chabasquén. Arnaldo Barrio, dirigente social de la zona, denunció que la planta eléctrica del centro asistencial no funcionó durante la interrupción.

Según Barrio, la situación dificulta la atención de emergencias y las labores del personal médico y de enfermería. Mientras la población estuvo varias horas sin servicio durante la noche y la madrugada, otro corte comenzó alrededor de las 10:00 a. m. del miércoles.

En Santa Rosalía, zona rural también en Portuguesa, el problema fue otro: había una planta eléctrica, pero no combustible para encenderla. El CDI es el único centro de salud de la zona para la atención inmediata.

Arnoldo Rodríguez, vecino de la zona, denunció que el CDI de la localidad permaneció sin electricidad durante uno de los apagones recientes y que la falta de gasoil impidió utilizar la planta. Un productor de la zona terminó donando 100 litros de combustible, según relató Rodríguez.

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Un hospital de Apure atiende en penumbra

Los principales centros de salud afectados se encuentran en municipios o población distanciadas de las capitales de las regiones. En el hospital Lorenza Castillo, de San Juan de Payara, estado Apure, los pacientes son atendidos en penumbra durante los cortes eléctricos.

Un usuario difundió imágenes en las que se observa a trabajadores utilizando las linternas de sus teléfonos celulares para iluminar las áreas de hospitalización, emergencia y la sala de parto. Según la denuncia, la planta eléctrica del centro asistencial lleva más de 15 años fuera de servicio.

El centro del país no escapa

Pero el centro del país ya no es ajeno a esta realidad de los cortes eléctricos en Venezuela. Este viernes 25 de septiembre, Darwin González, alcalde de Baruta, reportó una falla eléctrica que afecta directamente al Centro Médico Docente de La Trinidad, la parte alta de La Tahona, Las Esmeraldas, la Intercomunal de El Hatillo con Baruta y zonas aledañas. Pidió a Corpoelec atender urgentemente la situación.

“Este centro de salud es sumamente importante para la atención médica del municipio. Están trabajando con planta, pero la capacidad tiene un límite. Necesitamos reparar la falla lo más pronto posible", dijo en un video compartido en redes sociales.

En Lara, pacientes renales sin diálisis

En Barquisimeto, estado Lara, la interrupción del servicio eléctrico afectó la mañana de este jueves 24 de septiembre a la Unidad de Diálisis Barquisimeto, ubicada en el centro de la ciudad.

Familiares denunciaron que 42 pacientes renales, correspondientes al primer turno, quedaron a la espera del restablecimiento de la electricidad debido a que la unidad no contaba con gasoil para activar la planta disponible. Los racionamientos en Lara alcanzan unas seis horas diarias, según los reportes recibidos.

La situación también se trasladó a las calles de El Tocuyo, municipio Morán, donde habitantes protestaron la misma noche del jueves con cauchos encendidos y cacerolas contra los apagones.

Los vecinos denunciaron interrupciones de más de seis horas y, en algunos casos, dos cortes durante el mismo día. Entre las consecuencias señaladas está la atención en el CDI con las linternas de los teléfonos celulares.

La protesta se extendió a comunidades como Santa Rita, El Molino, Dos Caminos, El Bosque, Don Crispi, La Circunvalación y Campolindo.

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En Miranda, la planta falla cuando más se necesita

En el Hospital General Simón Bolívar de los Valles del Tuy, en Ocumare del Tuy, estado Miranda, familiares de pacientes aseguran que los apagones se han vuelto frecuentes y que el mayor problema ocurre durante la noche.

Según los denunciantes, la planta eléctrica de emergencia arrastra meses con fallas y su funcionamiento es irregular: en algunas ocasiones enciende y en otras no.

“Cuando la luz se va de noche, es una locura. El hospital queda totalmente a oscuras, debido a que la planta eléctrica a veces funciona pero otras veces no", explicaron familiares de pacientes.

La preocupación aumenta cuando la interrupción coincide con procedimientos quirúrgicos. “Estas personas pueden morir", alertaron los familiares, quienes solicitaron a la directiva del hospital y al Ministerio de Salud reparar de manera definitiva el equipo de emergencia.

En Bolívar: «encender la planta es una lotería»

En Bolívar, uno de los estados con mayor capacidad de generación eléctrica del país, el personal sanitario también enfrenta incertidumbre sobre el funcionamiento de las plantas de respaldo.

Maritza Moreno, presidenta del Colegio de Enfermería de Guayana, explicó a El Pitazo que no existe precisión sobre las condiciones en las que se encuentran estos equipos.

“No sabemos, eso es una lotería y no sabemos el estado de las plantas. Si se va luz y prendió la planta, bueno, gloria a Dios, si no prende, entonces a correr con los teléfonos", afirmó.

La situación preocupa especialmente por las dimensiones de los principales hospitales de la entidad: el Hospital Dr. Raúl Leoni, en San Félix; el Uyapar, en Puerto Ordaz, y el Hospital Universitario Ruiz y Páez, en Ciudad Bolívar.

“Hay muchas áreas que quedan sin servicio cuando se va la luz. Si fallan las plantas estas áreas quedan sin energía y en casi todas las áreas hay pacientes en condiciones críticas. Así que estamos hablando de una situación en la que está en riesgo la vida del paciente y los procedimientos que tenemos que hacer nosotros como personal de enfermería", apuntó Moreno.

La gremialista agregó que cuando las plantas fallan, las linternas de los celulares terminan siendo el recurso para iluminar las áreas de atención. “Las lámparas de los celulares nos han sacado de apuros, porque las luces de emergencia auxiliares tampoco funcionan", dijo.

En los Andes, cirugías han quedado a oscuras

El Instituto Autónomo Hospital Universitario de Los Andes (IAHULA), principal centro asistencial de Mérida, tampoco ha escapado de las interrupciones eléctricas, pese a encontrarse en un sector considerado priorizado por Corpoelec.

Una enfermera del hospital contó a El Pitazo, bajo condición de anonimato, que durante una cirugía ha quedado a oscuras hasta en tres oportunidades debido a los bajones eléctricos. «El problema es tan complejo como que en una cirugía con los bajones me he quedado a oscuras 3 veces», relató.

Otro trabajador aseguró que la planta eléctrica del hospital puede tardar hasta 10 minutos en encenderse cuando ocurren apagones nacionales. Ese lapso, explicó, interrumpe las labores del personal y representa un riesgo para los pacientes hospitalizados.

La afectación también alcanza a centros privados. En un centro de radioterapia de Mérida, que atiende pacientes ontológicos procedentes también de Portuguesa, Barinas y Zulia, trabajadores informaron que no cuentan con planta eléctrica. Cuando ocurren cortes, que pueden alcanzar cinco horas diarias, deben esperar el restablecimiento del servicio para continuar con la atención.

Los apagones en Rubio, municipio Junín, del Táchira, afectan al hospital Padre Justo. El personal atiende a los pacientes con las linternas de los celulares debido a la falta de una planta generadora de electricidad.

En áreas como hospitalización, emergencia y la sala de parto, el personal debe continuar con sus labores pese a las interrupciones eléctricas.

Cada día, los apagones son de hasta 12 horas continuas. Deisy Mora, delegada nacional del Colegio de Enfermería, explicó que en todos los hospitales la atención se hace a oscuras.

Mora relató que hace días hubo una emergencia a las 7:00 de la mañana y estaba oscuro. «Todos sacamos los celulares para verificar qué tenía el ciudadano. En la noche no se ve y es un riesgo cuando usamos inyectadoras«, indicó, asegurando que los enfermeros temen que puedan pincharse al atender a los enfermos. Aunque el hospital tiene una pequeña planta eléctrica, no tienen combustible para que esté operativa.

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Enfermería advierte sobre el riesgo para pacientes y trabajadores

Para Ana María Velázquez, presidenta de la Federación de Colegios de Enfermería de Venezuela, el problema va más allá de la falta de iluminación.

“La situación es crítica porque todos los centros de salud no cuentan con planta eléctrica y lo que conlleva que tienen que alumbrar con los teléfonos celulares, si tienen cargas. Los enfermeros trabajan bajo riesgo por un accidente que pueda ocurrir al realizar el proceso como el cumplimiento de tratamiento o atender una herida. Todos los procedimientos son delicados", señaló.

La dirigente gremial también alertó sobre las condiciones en las que llegan los trabajadores a los centros asistenciales después de pasar la noche sin electricidad en sus propias viviendas.

“Hay una sobrecarga laboral que incrementa con el déficit de enfermería: una sola enfermera para 30 o 40 pacientes, están trabajando en condiciones críticas", expresó.

Asimismo, el Colegio de Enfermería de Barinas ya habia advertido sobre las condiciones de los centros asistenciales de la entidad. En un comunicado difundido el 16 de septiembre, la presidenta del gremio, Yanny González, alertó sobre las consecuencias de las fallas eléctricas para pacientes y trabajadores.

Entre los pacientes que pueden quedar expuestos durante una interrupción están quienes requieren ventilación mecánica, neonatos en incubadoras y personas sometidas a procedimientos quirúrgicos.

Y las fluctuaciones

Las denuncias recogidas en distintos estados muestran que el problema no depende únicamente de que un hospital tenga o no una planta eléctrica. A esto se suman las fluctuaciones que, según el gremio odontológico de Portuguesa, han provocado daños en equipos médicos especializados.

Juan Uzcanga, presidente del Colegio de Odontólogos de Portuguesa, expresó la preocupación del gremio por los cortes y la ausencia de un cronograma que permita organizar las consultas.

Uzcanga agregó que las variaciones de voltajes constantes han provocado averías en equipos médicos especializados y que, en algunos casos, estos han tenido que ser sustituidos de manera definitiva.

Con apagones y racionamientos que cada día se prolongan en distintas regiones del país, médicos, enfermeros, pacientes y familiares siguen denunciando que los sistemas de respaldo no garantizan la continuidad de la atención.

Con información del equipo de corresponsales de El Pitazo

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