Caracas.- El economista Juan Carlos Carvallo analizó las posibles negociaciones entre Estados Unidos y Venezuela sobre el futuro de varios campos petroleros, con base en los reportes publicados por los medios internacionales Axios, Bloomberg y Reuters.
Según estas publicaciones, una de las opciones que se discuten contempla arrendamientos petroleros de hasta 100 años para que empresas privadas desarrollen estos yacimientos; sin embargo, todavía no existe un contrato público ni una lista oficial de los campos incluidos.
Carvallo explica que un arrendamiento de este tipo no significa necesariamente que Estados Unidos se convierta en dueño del petróleo venezolano. El Estado podría conservar la propiedad del recurso mientras empresas extranjeras se encargan de operar los campos.
El acuerdo tendría que establecer quién invertirá, quién administrará los yacimientos, cómo se repartirán los ingresos y qué papel tendrá PDVSA, detalla el economista en su página web.
¿Qué se está negociando entre Venezuela y Estados Unidos?
Según los reportes citados por Carvallo, la administración de Donald Trump conversa con el gobierno interino venezolano sobre una eventual participación en recursos petroleros del país.
Axios informó inicialmente que las conversaciones abarcan más de una docena de campos con alrededor de 90.000 millones de barriles de reservas probadas. Reuters, por su parte, señaló que las discusiones incluyen una lista de 17 campos, con áreas maduras del Lago de Maracaibo y otros proyectos ubicados en la Faja Petrolífera del Orinoco.
El objetivo sería permitir que empresas privadas, entre ellas compañías estadounidenses, inviertan capital y aumenten la producción de estos yacimientos.
¿Por qué 90.000 millones de barriles llaman la atención?
La cifra que aparece en las conversaciones representa una fracción de las reservas petroleras totales de Venezuela, estimadas en alrededor de 300.000 millones de barriles. Sin embargo, tener reservas bajo tierra no significa que el país pueda convertirlas inmediatamente en producción y dinero.
La recuperación de la industria venezolana requiere inversiones en pozos, infraestructura, electricidad, gas de dilución, mejoradores, transporte y mantenimiento. Además, las empresas necesitan garantías jurídicas suficientes para comprometer capital durante décadas.
Por eso, el verdadero impacto de un acuerdo de este tipo dependería menos de la cifra de reservas anunciada y más de la cantidad de barriles que las compañías puedan producir comercialmente durante los próximos años.
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¿Qué papel tendrían las empresas estadounidenses?
El esquema permitiría que compañías privadas asuman una parte importante de las operaciones.
Entre las empresas mencionadas dentro del ecosistema petrolero venezolano aparecen Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Shell, BP, TotalEnergies y SLB, aunque la inclusión definitiva de cada compañía dependería de los acuerdos que eventualmente se concreten.
La lógica del proyecto sería atraer capital y tecnología extranjera para recuperar campos que actualmente producen por debajo de su potencial. Venezuela produce alrededor de 1,25 millones de barriles diarios, según los datos citados en el análisis de Carvallo. El desafío consiste en elevar esa cifra de manera sostenible y convertir el incremento de producción en mayores ingresos para el Estado.



