El abogado Juan Carlos Apitz, decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), afirmó que “la justicia no es venganza y la paz no es impunidad" y sostuvo que se necesita más coraje para alcanzar un acuerdo social que para mantener un conflicto, al analizar el proceso de diálogo y transición en Venezuela.
Apitz hizo estas reflexiones durante el acto de imposición de medallas de una promoción universitaria, celebrado la semana pasada, en el que abordó los desafíos de una eventual transición política en Venezuela y el papel que deben asumir los egresados de Derecho y Ciencias Políticas en la construcción de una nueva sociedad.
Durante su discurso, el jurista defendió la negociación como una alternativa para superar el enfrentamiento político y social que ha marcado al país durante las últimas dos décadas. A su juicio, una transición debe incorporar garantías para las partes, mecanismos de esclarecimiento de la verdad y medidas de justicia que permitan atender las consecuencias del conflicto.
“Una transición negociada con garantías razonables y con mecanismos de verdad y justicia puede ofrecer a ambas partes un resultado mejor que el conflicto prolongado", expresó.
Una generación que aprendió a sobrevivir antes que a soñar
Apitz recurrió a imágenes de la vida cotidiana para describir el costo humano de la confrontación: madres que envejecen esperando, jóvenes que emigran y no regresan y familias divididas que ya no pueden compartir una mesa de Navidad. Con estos ejemplos, advirtió sobre las consecuencias que el conflicto deja en los hogares y en los vínculos sociales. También lamentó que Venezuela tenga una generación entera “que aprendió a sobrevivir antes de aprender a soñar".
El decano señaló que la prolongación del enfrentamiento tiene costos cada vez mayores, entre ellos la pérdida de confianza ciudadana y el deterioro de las instituciones. Frente a este escenario, insistió en la necesidad de construir acuerdos que permitan recuperar la convivencia sin ignorar las responsabilidades ni el sufrimiento de las víctimas.
Para ilustrar su planteamiento, Apitz evocó el liderazgo de Nelson Mandela, quien pasó 27 años en prisión durante el régimen de segregación racial sudafricano y, tras recuperar la libertad, participó en negociaciones con sus antiguos carceleros para contribuir a la transformación política de Sudáfrica.
“No se puede construir un país nuevo con el combustible del odio viejo", afirmó el abogado.
Al referirse a la experiencia sudafricana, destacó la importancia de alcanzar acuerdos que permitan escuchar a las víctimas y exigir responsabilidades. “Se pactó un país donde las víctimas pudieron hablar y los responsables tuvieron que escuchar", señaló.
Sin embargo, advirtió que la negociación no puede reducirse a un entendimiento sin garantías ni convertirse en una fórmula para borrar lo ocurrido. “Un acuerdo sin garantías es una trampa. Un acuerdo que solo ofrece olvido no es paz, es una deuda y las deudas se cobran", expresó.
El jurista también alertó sobre las consecuencias de dejar heridas sociales sin resolver. “Lo que se entierra sin verdad no desaparece, regresa y a veces décadas después y regresa con más rencor, con más dolor y con más intereses", sostuvo.
Apitz llama a construir una paz con verdad, reparación y justicia
Al concluir su intervención, Apitz insistió en que una paz duradera debe reconocer el sufrimiento de quienes han sido afectados por el conflicto y garantizar espacios para que sus voces sean escuchadas.
“Una paz que le exige a las víctimas callar no reconcilia a nadie, solo aplaza el estallido", advirtió
El decano llamó a los nuevos profesionales del Derecho y de las Ciencias Políticas a asumir un papel activo en la construcción de puentes entre los distintos sectores de la sociedad venezolana. Su exhortación se centró en contribuir a una transición que no se limite a poner fin al enfrentamiento, sino que también contemple la verdad, la reparación y la justicia como condiciones para reconstruir la convivencia democrática.



