Caracas.- El director del Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés), Kash Patel, anunció ante el Senado de Estados Unidos que la agencia logró capturar a los 10 fugitivos que integraban su lista de los más buscados. Entre ellos figura el venezolano Aníbal Alexander Canelón Aguirre, conocido como “Prometheus" o “el Ingeniero", quien fue localizado en su país natal durante el fin de semana.
Patel hizo el anuncio durante una audiencia de supervisión ante el Comité Judicial del Senado este martes 15 de septiembre. Allí destacó el desempeño de la agencia durante el actual período y aseguró que el FBI superó ampliamente el número de capturas registrado durante la administración anterior.
“Estoy orgulloso de anunciar hoy, y odio tener que corregirlo, que no hemos capturado a nueve de los 10 individuos más buscados de nuestra lista, hemos capturado a 10", afirmó Patel ante los senadores.
El funcionario también sostuvo que el resultado representa un hecho sin precedentes para la institución. Según explicó, el FBI consiguió detener “más de dos veces y media" la cantidad de integrantes de la lista de los 10 más buscados que había logrado capturar la administración anterior.
Un fugitivo en Venezuela
La captura que permitió completar la lista ocurrió en Venezuela. Las autoridades estadounidenses identifican a Aníbal Alexander Canelón Aguirre como presunto líder de una organización internacional dedicada al llamado jackpotting, una técnica que permite intervenir cajeros automáticos mediante programas maliciosos para retirar grandes cantidades de efectivo.
El FBI incorporó al venezolano a su lista de los 10 fugitivos más buscados en marzo. Su inclusión también marcó un precedente: Canelón Aguirre se convirtió en el primer ciberdelincuente en aparecer en este grupo de fugitivos.
La acusación estadounidense le atribuye delitos relacionados con fraude bancario, robo en instituciones financieras, daños deliberados a sistemas informáticos y lavado de dinero. Además, las autoridades lo vinculan con el suministro de apoyo material a terroristas.
El caso adquiere una relevancia adicional por las acusaciones sobre el destino del dinero obtenido mediante estas operaciones. Según la investigación estadounidense, parte de esos recursos habría terminado en manos del Tren de Aragua.



