El blanqueo: ¿cómo agrandan el papel de Alejandro Betancourt?

El director de El Pitazo, César Bátiz, cuestiona la nueva narrativa de Washington sobre Alejandro Betancourt y señala contradicciones entre el supuesto papel clave del empresario en 2019 y su posterior acercamiento al gobierno de Delcy Rodríguez

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Caracas.- Las autoridades estadounidenses están construyendo un nuevo relato sobre el empresario venezolano Alejandro Betancourt, al que ahora presentan como un aliado histórico de Estados Unidos y como una figura determinante en los intentos por sacar a Nicolás Maduro del poder durante el gobierno interino de Juan Guaidó.

En Punto y Contexto, el director de El Pitazo, César Bátiz, analiza las versiones que atribuyen a Betancourt un papel central en las gestiones de 2019 y cuestiona si la información pública disponible permite sostener el protagonismo que actualmente se le adjudica.

La discusión cobra relevancia luego de que Estados Unidos concretara una alianza con Betancourt que le permite a su empresa acceder a 17 campos petroleros venezolanos. Para Bátiz, la reconstrucción de su pasado también plantea interrogantes sobre la conveniencia política de presentar al empresario como una figura clave contra Maduro.

«Si fue tan importante y tan decisivo contra Maduro, ¿por qué Delcy Rodríguez pidió después su regreso a Venezuela? ¿Y por qué el gobierno que supuestamente traicionó volvió a entregarle acceso a Pdvsa?», plantea Batiz.

La nueva historia de Betancourt

El 1 de septiembre, Axios publicó un artículo titulado “La historia secreta del barón petrolero venezolano de Trump", en el que un funcionario estadounidense aseguró que sin Betancourt no habría acuerdo de seguridad energética y que Maduro podría continuar en el poder si no fuera por él.

La afirmación mezcla dos momentos distintos. Por un lado, el papel actual de Betancourt en el acuerdo petrolero con Estados Unidos. Por otro, una nueva versión sobre su participación en las gestiones de 2019 para intentar una transición política en Venezuela.

Según Axios, Betancourt habría servido entonces como enlace entre sectores de la oposición, figuras del chavismo y altos mandos militares para conseguir respaldo a una transición encabezada por Guaidó. También habría viajado a Moscú para entregar una carta en nombre del gobierno interino.

«¿Pudo Betancourt realizar esas gestiones? Sí. Lo que todavía no está demostrado es que haya tenido el papel protagónico que ahora se le asigna», dice el periodista.

La versión publicada por Axios se sustenta en declaraciones de funcionarios estadounidenses y en dos fuentes vinculadas con la oposición: un dirigente y una persona cercana a Guaidó, ninguno identificado.

El Pitazo consultó a Juan Guaidó, Leopoldo López y otros dirigentes opositores para conocer cuál fue exactamente la participación de Betancourt en esas gestiones. Hasta el cierre de este análisis no hubo respuesta.

«Su silencio permite que la historia sea escrita únicamente por funcionarios estadounidenses, fuentes anónimas y personas cercanas al propio beneficiario del relato. No afirmamos que Alejandro Betancourt no participó. Afirmamos que las evidencias públicas conocidas no sostienen el protagonismo casi absoluto que ahora se intenta atribuirle», dice Batiz.

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Los protagonistas que quedaron fuera

Las investigaciones y testimonios publicados desde 2019 identificaron a varias figuras relacionadas con las gestiones para una transición política, entre ellas Julio Borges, Manuel Ricardo Cristopher Figuera, Maikel Moreno, Vladimir Padrino López, Iván Hernández Dala y el médico y empresario César Omaña.

Omaña aparece como uno de los enlaces entre sectores de la oposición y figuras importantes del poder venezolano. En junio de 2019, The Washington Post publicó una entrevista conjunta con Omaña y Cristopher Figuera, entonces director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

Figuera explicó que Omaña se había acercado a él para hablar sobre un plan destinado a convencer a Maduro de abandonar el poder.

Días después de la operación del 30 de abril, Armando.info reportó que Omaña y Cristopher Figuera fueron quienes buscaron a Leopoldo López en su residencia, donde cumplía arresto domiciliario, y lo trasladaron hasta las inmediaciones de La Carlota.

La diferencia, según Bátiz, es que mientras a Betancourt se le atribuyen ahora contactos y gestiones a partir de fuentes anónimas, la participación de Omaña en acontecimientos concretos fue reportada desde 2019.

«No estamos diciendo que Omaña fue el único articulador ni que Betancourt estuvo completamente ausente. Estamos señalando que ahora se agranda el papel de Betancourt mientras desaparecen quienes participaron directamente en los acontecimientos», dice Batiz.

Además, Omaña no está en condiciones de disputar públicamente esa versión. Permanece detenido en Venezuela desde el 30 de julio de 2024 y en abril de 2026 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le otorgó medidas cautelares al considerar que su vida, salud e integridad personal estaban en grave riesgo.

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La contradicción con Delcy Rodríguez

El propio relato sobre Betancourt contiene, además, una contradicción que Bátiz considera pendiente de explicación.

Axios señala que, después del fracaso de la operación de 2019, Maduro ordenó la captura de Betancourt y tomó el control de sus activos y de su empresa petrolera. Pero también relata que en 2023 Delcy Rodríguez pidió que se le permitiera regresar a Venezuela porque lo consideraba necesario para recuperar operaciones petroleras.

«Si Betancourt fue tan determinante en la conspiración contra Maduro, ¿por qué el gobierno presuntamente traicionado volvió a darle acceso a Pdvsa? ¿Por qué Delcy Rodríguez pidió su regreso? ¿Y por qué César Omaña, cuya participación está documentada desde 2019, terminó encarcelado, mientras Betancourt fue rehabilitado y convertido en socio estratégico de Estados Unidos?», plantea Batiz.

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El análisis plantea tres posibles explicaciones: que Betancourt efectivamente participara en aquellas gestiones, pero sin el nivel de protagonismo que ahora se le atribuye; que su utilidad económica terminara pesando más que su supuesto papel en la conspiración; o que se convirtiera en un intermediario útil tanto para Caracas como para Washington.

Lo que Bátiz considera difícil de explicar es que las tres versiones puedan coexistir sin una explicación sobre sus contradicciones: Betancourt como supuesto conspirador decisivo contra Maduro, como empresario recuperado por el gobierno de Delcy Rodríguez, como operador vinculado con PDVSA y ahora como socio estratégico de Estados Unidos.

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