¿Diálogo? ¿Negociación? ¿Transición democrática?: para qué se reúnen la AN de 2015 y el chavismo

María Puerta Riera y Luis Peche Arteaga dicen que no se puede hablar de una negociación. Las mismas delegaciones han evitado usar esa palabra. Estados Unidos tendrá la última palabra sobre ese proceso

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Hace apenas dos días se sentaron en una misma mesa, frente a frente, los representantes de la Asamblea Nacional de 2015 y los del chavismo para instalar un proceso, que los primeros definen coomo la «transición hacia la democracia» y los segundos lo califican como «fortalecimento de la democracia», último término que incluyeron las dos partes como uno de los puntos de su agenda el pasado 1 de agosto cuando se confirmaron los miembros de cada delegación.

Dos analistas consultados por El Pitazo destacan que no se puede hablar de una negociación como tal, toda vez que el proceso lo lidera Estados Unidos; tampoco creen que sea una transición todavía, porque apenas están discutiendo los puntos a tratar, de allí que se deban esperar resultados o acuerdos reales para definir de qué se tratan en sí los encuentros.

Para María Puerta Riera, doctora en Ciencias Sociales y profesora asistente del Valencia College (Estados Unidos), aún es pronto hablar de una transición.

«Estamos apenas en la fase inicial de la confección de la agenda y eso puede tener o ser una oportunidad para que la oposición pueda incorporar aspectos fundamentales como la redefinición de la estructura de los poderes públicos en Venezuela», precisó.

Dijo que no veía «elementos suficientes para creer que estamos en un proceso de transición». Aunque la presidenta de la AN de 2015, Dinorah Figuera, ha dicho públicamente que renovarán el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), desde el chavismo, el secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Diosdado Cabello, lleva dos semanas diciendo que ese no será un proceso para ellos «capitular».

Al respaldar a los representantes de la administración de Delcy Rodríguez, en medio de críticas de dirigentes de esa corriente política, insistió que estos voceros llevaban los argumentos necesarios para tener la razón. Saludó incluso, el lunes pasado, la incorporación de los exdiputados opositores en esa mesa, así como que se hiciera en respeto a la «Constitución».

Segundo día de diálogo: restringen de nuevo el acceso a periodistas y solo permiten fotógrafos

Estados Unidos decidirá que se acuerda

El internacionalista y master en Asesoramiento de Imagen y Consultoría Política, Luis Peche Artega, coincidió con Puerta en Riera en no llamar negociación a esta mesa de diálogo.

«Nadie está hablando de negociación, todos hablan de diálogo, iniciativa, de mesa de trabajo, le buscan cualquier otro nombre y no de negociación», detalló al recordar que ese término no aparece en los comunicados del 1 de agosto ni en los sucesivos tras el comienzo de los encuentros.

Las partes han tenido hasta el momento dos sesiones de trabajo; la primera que se celebró en el salón de convenciones del Parque Simón Bolívar, en la base aérea La Carlota, donde impidieron el acceso a periodistas, solo pudieron entregar fotógrafos acreditados para registrar imágenes y se les prohibió llevar teléfonos móviles.

Al terminar esa primera reunión definieron los «principios» que tendrán en esa agenda de tres puntos (atención a las víctimas del terremoto, fortalecimiento de la democracia, y garantías y derechos políticos). En un comunicado conjunto y posteriormente en otro de la AN de 2015 se mencionaron los siguientes términos: beneficios para Venezuela; respeto a la soberanía popular; protección a los derechos humanos; y protección de los derechos políticos de todas las fuerzas.

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Puerta Riera recalcó que «hay muchísimas dudas sobre si este proceso que está iniciándose bajo el auspicio de la Casa Blanca es realmente un compromiso para establecer un proceso de negociación, eso todavía está por verse». Para ella, una señal fundamental es contar con un nuevo CNE y un TSJ como lo ha dicho Figuera, la persona designada por el Departamento de Estado de Estados Unidos para liderar las conversaciones con el chavismo.

Peche Arteaga sostuvo que el tutelaje estadounidense no solo marca las acciones del chavismo desde el 3 de enero cuando detuvieron a Nicolás Maduro y Cilia Flores, sino que el proceso lo marca el Departamento de Estado.

«Estados Unidos fija las reglas, las condiciones y también va a dictar sentencia sobre los avances, y con esa medida tenemos que entender el proceso»; es decir, lo que llama una especie de juez que decidirá si es bueno o no lo que acuerden las partes, vetará lo que considere no es beneficio o justo y tendrá la palabra final sobre los logros alcanzados.

Los delegados del chavismo durante la segunda reunión, celebrada este viernes 7 de agosto en un hotel de Caracas

El marco de la transición que EEUU determinó en 2020 para Venezuela

El investigador senior no residente del Atlantic Council, Geoff Ramsey, ya en junio pasado -después de la primera reunión entre Dinorah Figuera y Jorge Rodríguez- recordó que Estados Unidos en el primer gobierno de Donald Trump publicó un documento que denominó «Marco de transición democrática para Venezuela«, donde se esbozaron las líneas transversales para un cambio político en el país.

En ese momento contemplaba el retorno de todos los miembros del Legislativo, que en 2020 continuaba en manos de la oposición, el levantamiento del desacato del TSJ contra el Parlamento y la disolución de la Constituyente, como los primeros pasos para proceder al levantamiento de sanciones estadounidenses contra la economía venezolana.

Contemplaba desde entonces la elección de nuevos miembros del CNE y el TSJ, en el que incluso habría participación del chavismo por hacer parte de la Asamblea Nacional, pero iba más allá al hablar de un Consejo de Estado que tendría representación de todas las partes como una especie de junta de gobierno de transición.

Diálogo: delegaciones aprueban sesionar hasta el 12 de agosto y acuerdan principios y metodología

Aunque ahora, la Casa Blanca está negada a esa figura, Ramsey explicó que de ese documento se pueden rescatar elementos como la necesidad de la convocatoria de unas elecciones competitivas, mantener el concepto del Consejo de Estado para un gobierno de transición en el que tanto el chavismo como la oposición tengan dos representantes por lado (como lo decía ese documento) y un quinto miembro escogido por las dos partes sería quien encabezara esa junta transitoria de poder.

«Aún queda un largo camino por recorrer», dijo Rubio | Foto: referencial

«La administración Trump debería presentar un marco actualizado que conserve los puntos fuertes de la propuesta de 2020 (mencionada anteriormente) y que, al mismo tiempo, la adapte a la realidad venezolana de 2026. Esto contribuiría a desarrollar el enfoque de tres pasos de la administración, mostrando cómo Venezuela debe pasar de la estabilización y la recuperación a una transición democrática. Asimismo, transmitiría una clara señal de certeza a los aliados, socios e inversores potenciales de Estados Unidos sobre el progreso que Washington desea ver a corto plazo», escribió en un análisis para el Atlantic Council.

Los representantes sentados en la mesa de diálogo, la número 18 desde que el chavismo llegó al poder en 1999, sesionarán todos los días hasta el venidero 12 de agosto, pero aún no han avanzado algún acuerdo.

Peche Arteaga dijo que la oposición debe estar vigilante ante «la dictadura, porque el chavismo es eso, una dictadura, va a intentar mantenerse en el poder y es allí donde la oposición va a tener que ejercer presión pública y privadamente para obtener acuerdos satisfactorios para ellos y para el país», advirtió.

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