El retorno de María Corina Machado a Venezuela, que se produjo este domingo 25 de octubre cambia la dinámica política en Venezuela.
Así lo estima la analista, PDH en Comunicación Pública y CEO de DataStrategia, Carmen Beatriz Fernández, en su primer análisis que comparte con El Pitazo sobre el regreso de la líder opositora.
Machado llegó a la iglesia Santa Rosa, donde está el santuario de la Virgen de la Divina Pastora en Barquisimeto. Allí compartió con feligreses, seguidores y parte de su equipo político, encabezado por el coordinador de organización nacional de Vente Venezuela, Henry Alviarez.
A medida que van ocurriendo declaraciones, Fernández señala que en las primeras de cambio no hubo coordinación para su retorno con Estados Unidos. Al menos, lo dijo el presidente de este país, Donald Trump, y su secretario de Estado, Marco Rubio, lo dejó entrever.
«María Corina Machado entra por la frontera colombiana, aún no sabemos cómo, quizás medio clandestinamente. De la declaración inicial de Marco Rubio y el presidente Trump, así como la ausencia de declaración oficial de Colombia, pareciera que no estuvieron directamente involucrados en la operación. De haberlo estado, Machado hubiera entrado en avión, por Maiquetía, y estrenando un nuevo pasaporte venezolano. Pareciera que Estados Unidos no facilitó ese proceso», dijo la analista.
Fernández añadió que lo que sucede «cambia la dinámica del juego. Si la política es un ajedrez, le toca mover ficha a Delcy (Rodríguez), y el reloj que marca el tiempo acaba de sustituir el reloj de arena por otro que marca el paso mucho más rápido», anticipó sobre lo que puede ser el verdadero comienzo de una transición democrática en el país.
Machado continuará exigiendo elecciones
Antes de su retorno, Machado exigió en un foro de la RELIAL (Red Liberal de América Latina), en el que participó de forma virtual, que en Venezuela se diera a conocer una fecha para la elección presidencial con un cronograma para que la población sepa cuándo habrá ese proceso.
Sus demandas ocurren mientras que Estados Unidos sentó en una misma mesa al chavismo que puso como su contraparte a una representación de la Asamblea Nacional de 2015, encabezada por la exdiputada Dinorah Figuera.
Ese proceso, que suma tres jornadas de conversaciones, hasta el momento ha permitido un nuevo comité de postulaciones judiciales y una renovación del Tribunal Supremo de Justicia, el levantamiento parcial del bloqueo y censura a medios de comunicación digitales en el país, así como el compromiso de revisar las leyes que el chavismo ha usado para la inhabilitación de sus adversarios políticos a lo largo de las últimas dos décadas.
Machado, que en agosto dijo que no sería obstáculo para esas negociaciones, ha insistido en que los lapsos que ha planteado Estados Unidos para su plan de tres fases deberían ser más rápidos, al no compartir la tesis del Departamento de Estado que se necesitan primero instituciones sólidas para una democracia duradera como lo repite con frecuencia Marco Rubio.
«El rol de Machado es reforzar la petición de un cronograma electoral, el nombramiento del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la convocatoria a elecciones libres, tan pronto como sea posible. Y los venezolanos la acompañarán en ese petitorio. El juego del Rodrigato será, por su parte, ralentizar al máximo y jugar al desgaste de la líder», agregó Fernández.
Los seguidores de Machado y su partido Vente Venezuela convocaron a una gran concentración en la autopista Valle-Coche, Caracas, mientras que la líder opositora y Nobel de la Paz 2025 continúa su recorrido desde Lara hasta llegar a la capital venezolana en las próximas horas.
También explicó que su retorno tendrá impacto en las elecciones de medio término en Estados Unidos, que se celebrarán el primer martes de noviembre próximo. «De las reacciones y narrativas de los actores en las próximas 48 horas dependerán unos cientos de miles de votos que pueden hacer la diferencia en varias plazas electorales», añadió sobre la implicación internacional de este regreso de la líder opositora.



