¿Alejandro Betancourt está espantando la inversión petrolera que necesita Venezuela?

Ejecutivos de la industria manifiestan aprensión porque el pacto carece de claridad respecto a los socios financieros, la tecnología aplicable y los cronogramas de ejecución

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Caracas.- El favoritismo corporativo suele amenazar la recuperación económica antes de su inicio. El reciente acuerdo entre el Gobierno estadounidense y la empresa NABEP, dirigida por Alejandro Betancourt, genera desconfianza entre las firmas internacionales que evalúan ingresar al sector energético de Venezuela.

Informes de Semafor y Le Monde confirman que la entrega de 17 campos petroleros a NABEP bajo condiciones privilegiadas —mientras Washington conserva un 35 % de participación— siembra dudas operativas en el sector.

Al respecto, el director de El Pitazo, César Batiz, manifestó en Los Pitazos del director que ejecutivos de la industria consultados por Semafor manifiestan aprensión ante la falta de claridad respecto a los socios financieros, la tecnología aplicable y los cronogramas de ejecución del pacto.

Esta opacidad contradice las declaraciones del secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, quien en un artículo para la revista Semana sostuvo que cada nación tiene derecho a elegir sus socios, pero exigió «transparencia absoluta» y la publicación íntegra de los términos para garantizar la competencia abierta y la seguridad jurídica.

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Batiz señaló que el medio francés Le Monde sostiene que conceder ventajas a la firma de Betancourt proyecta la creación de un mercado petrolero desigual y de dos niveles: por un lado, NABEP con respaldo político y acceso prioritario; por el otro, compañías e inversionistas obligados a competir sin las mismas garantías.

Mientras que firma analistas como Rystad Energy estiman que recuperar la producción venezolana hasta los tres millones de barriles diarios requerirá cerca de 100.000 millones de dólares y dos décadas de trabajo. Atraer esa magnitud de capital exige reglas claras e iguales para todos los participantes.

«Venezuela necesitará empresas estadounidenses y capital internacional para recuperar la industria petrolera destruida por el chavismo. Pero, como sostiene el propio Marco Rubio, esa inversión debe llegar con transparencia, contratos claros y respeto a la independencia del país. Si todo depende del respaldo temporal de una Administración y de privilegios a un empresario, no se está reconstruyendo la industria», concluyó Batiz.

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