“No queremos indemnización material, sino moral": familiares de deportados del vuelo 164 exigen respuestas

A dos meses de la tragedia que dejó 6.438 muertos, madres y demás familiares de las víctimas que permanecían bajo la custodia del Sebin en el Hotel Santuario, se concentraron a las afueras de la oficina del Plan Vuelta a la Patria para entregar una carta en la que exigían una explicación del aislamiento en el que murieron los repatriados pero no se les permitió el acceso

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Familiares de los venezolanos deportados desde Estados Unidos que llegaron en el vuelo 164 exigieron este lunes, 24 agosto, una explicación que dé cuenta de la incertidumbre y el dolor tras la pérdida de sus seres queridos.

La mayoría de los pasajeros falleció cuando el Hotel Santuario, en La Guaira, donde permanecían bajo custodia del Sebin, se desplomó tras el doble terremoto del 24 de junio. Sobrevivientes aseguraron que viven porque lograron escapar tras forcejear con los funcionarios que custodiaban las puertas.

Madres, esposas y demás familiares conformaron un grupo para buscar respuestas. Varias de ellas se concentraron este 24 de agosto frente a las oficinas del Plan Vuelta a la Patria, en Caracas, para entregar una carta en la que reclaman explicaciones sobre el aislamiento al que fueron sometidos los deportados.

La última comunicación con las víctimas ocurrió aproximadamente una hora antes de los sismos, cuando llamaron a sus familias desde teléfonos de los funcionarios para pedir la dirección exacta de las viviendas a las que serían escoltados. «No sonreían, parecían otras personas; algunos dijeron que se sentían humillados tanto por el trato en EE. UU. como por el de las autoridades venezolanas», testimonió uno de los allegados.

La Guaira a dos meses del doble terremoto: entre la muerte, el dolor y la resurrección

El vuelo 164, con 146 venezolanos deportados —entre ellos 19 mujeres y 7 niños, según registros de seguimiento de vuelos—, aterrizó el 24 de junio en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía. Horas después, dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 provocaron el colapso del hotel al que fueron trasladados por funcionarios del Sebin para trámites de recepción.

Testimonios de sobrevivientes y reportes periodísticos coinciden en que solo entre 12 y 25 de los pasajeros salieron con vida; el resto figura entre las víctimas mortales o desaparecidas de la catástrofe que dejó 6.438 muertos. Hasta la fecha no existe un listado oficial completo de víctimas o sobrevivientes de ese vuelo.

Durante la concentración frente a las oficinas del Plan Vuelta a la Patria, los familiares intentaron entregar una carta dirigida a las autoridades para solicitar respuestas a sus exigencias, pero el personal de seguridad les impidió el paso. Ante la negativa, grabaron un video en el que denunciaron los hechos y lo difundieron en redes sociales.

En los testimonios aseguraron que los sobrevivientes les indicaron que en el Hotel Santuario había más personas retenidas. Identificaron a algunas vinculadas a la Misión Negra Hipólita y a otras bajo custodia del Sebin, aunque no precisaron si se trataba de deportados de vuelos anteriores. Los familiares insistieron en que no buscan una indemnización material, sino una respuesta moral que esclarezca lo ocurrido.

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Luis Machado, una de las víctimas

Entre los casos destaca el de Luis Alberto Machado Hernández, de 25 años, originario de Duaca, estado Lara. Su pareja relató a El Pitazo que lo reconoció por la fotografía de su cadáver, enviada por un amigo desde la morgue improvisada en Los Silos.

Luis migró a Estados Unidos en 2022 y culminó la travesía del Darién junto a su tío y varios amigos. Tuvo diversos trabajos informales hasta que aprendió el oficio de la jardinería. El 3 de junio fue detenido por la policía en Orlando luego de que su GPS lo guiara por una vía restringida para tráileres, tras lo cual quedó a la orden del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

Tras permanecer semanas bajo custodia estadounidense, el 24 de junio, a las 5:04 p. m., llamó a su madre desde el aeropuerto para informarle que había llegado. «Le dijo que lo llevarían al hotel y al día siguiente a su casa. Sonaba bastante triste y distinto, no parecía él. Esa fue la última comunicación», contó su pareja, quien solicitó resguardar su identidad.

El joven Luis Alberto Machado, oriundo del estado Lara, fue uno de los deportados que falleció en el Hotel Santuario. Vivió cuatro años en EE.UU tras cruzar la selva.

La búsqueda comenzó el día siguiente de la tragedia. Hubo información errónea. Dijeron a su familia que estaba herido en un hospital, finalmente le enviaron la foto de la bolsa en los silos con el número 28089 que le colocó el Sebin. Su novia reconoció sus tatuajes, sus pies y las medias dobladas como las usaba.

Así como la historia del joven Luis Alberto, otras familiares se sumaron a la búsqueda incesante de sus hijos, ante la ausencia de respuesta del Estado, especialmente de los encargados de garantizar la seguridad del grupo de deportados.

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