El consejo permanente de la Organización de Estados Amerianos (OEA) aprobó este 19 de agosto convocar a una reunión consultiva de cancilleres para discutir acciones a tomar en contra de la dictadura de Nicaragua, encabezada por Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, una petición que hizo Estados Unidos con el copatrocinio de varios países de América Latina y el Caribe.
Con 29 votos a favor, el rechazo de Brasil y la abstención de México, fue una mayoría abrumadora que determinó llamar a esa reunión para que los ministros de Exteriores de la OEA debatan sobre medidas en contra del sandinismo, decidido a eliminar las elecciones con participación opositora y extender el mandato de cargos de elección popular a siete años, en una nueva reforma constitucional que discute el Parlamento de ese país en un año y medio.
Durante el debate, antes de la votación, se enzarzaron en una discusión los embajadores de Brasil y Argentina, Benoni Belli y Carlos Cherniak respectivamente. El segundo calificó de ofensivo que el diplomático brasileño dijera que las decisiones que se discutirán en esa reunión sería administrar «medicamentos que maten al paciente».
Brasil reiteró su posición, como se hizo en una votación previa el pasado 5 de agosto en la que no se alcanzó a votar, que estaba en contra de la reunión de cancilleres por considerar que la situación de Nicaragua era de política interna, pero no un asunto que amanece la seguridad hemisférica.
Argentina respondió, luego de la votación, con cuestionamientos a esa postura: «Es un tema que tiene nivel de urgencia para tomarse hoy y no mañana (…) Todos nuestros países están preocupados por organizaciones criminales. ¿No es acaso un régimen que cancela la democracia una plataforma para organizaciones criminales?», se preguntó Cherniak.
La presentación de la resolución de nuevo estuvo en manos de Michael Kozak, por Estados Unidos, quien dijo que tras la primera propuesta del pasado 5 de agosto se hicieron las correcciones necesarias, se sometió a consultas con el resto de los países de la OEA para que pudiera salir adelante.
Insistió en que la OEA debía dar paso a medidas y no solo palabras. «La erosión de la democracia en un país de las Américas no es nunca un tema interno y la situación de Nicaragua requiere una decisión colectiva», llamó el diplomático al que recientemente relevaron como subsecretario adjunto de la Oficina para los Asuntos del Hemisferio Occidental.
México, que se abstuvo, invocó la no injerencia, la autodeterminación de los pueblos y abogó por otros mecanismos que fomentaran el diálogo, en un país donde la dictadura expulsó a los principales líderes políticos, canceló las organizaciones que representaban, a miles de organizaciones no gubernamentales, también a medios de comunicación e instituciones religiosas, mientras continúa con la represión interna para acallar la crítica, una acción que comenzó en el año 2018 pero se agravó desde 2021 cuando encarcelaron a los principales candidatos a las presidenciales para mantenerse en el poder, en unas elecciones amañadas que no cuentan con el reconocimiento de países de América y Europa.
Oposición de Nicaragua celebra votación histórica
Los líderes opositores, que recientemente presentaron una hoja de ruta para la transición, celebraron como una «votación histórica» la decisión adoptada en la OEA.
«Este es el golpe más devastador que ha recibido la dictadura de Nicaragua en la OEA en toda su historia. Un golpe político, moral y jurídico», dijo el exembajador de Nicaragua en el organismo, Arturo McFields Yescas.
Dos exprecandidatos presidenciales que fueron detenidos en 2021 y posteriormente expulsados por Ortega y Murillo, Juan Sebastián Chamorro y Félix Maradiaga, también saludaron este respaldo a sus peticiones ante organismos internacionales.
«La convocatoria de una reunión de consulta de ministros de relaciones exteriores es el máximo mecanismo político, el mecanismo de más alto nivel para que los estados miembros reaccionen colectivamente ante una crisis democrática como la que se está dando en Nicaragua», dijo.
El partido de Maradiaga, Ruta del Cambio, se unió a los festejos por la votación: «Este voto demuestra que Nicaragua no está sola en su búsqueda de democracia, libertad y un futuro en el que los nicaragüenses puedan decidir libremente. Gracias por mantener viva la voz de Nicaragua en las Américas».
La propuesta de Estados Unidos tuvo el copatrocinio de Antigua y Barbuda, Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, y Trinidad y Tobago. Se necesitaban 18 votos para que se diera viabilidad a la reunión consultiva de cancilleres, pero el respaldo de 29 países superó en creces esa decisión.
Países de Centroamérica como Honduras, que tras los anuncios de la reforma constitucional anunciada en julio pasado habían permanecido en silencio, expresaron su respaldo a la convocatoria.
«El tiempo de las respuestas insuficientes ha quedado atrás… debemos dar pasos decididos y explorar mecanismos que permitan a Nicaragua retomar el camino de la democracia, el respeto de los derechos humanos y la institucionalidad democrática», dijo la embajadora hondureña en la OEA.
Ahora, corresponderá al Consejo Permanente llamar a la reunión, fijar la agenda y la fecha, mientras que los cancilleres se encargarán de decidir qué harán ante la pretensión de Ortega y Murillo de perpetuarse en el poder al que regresaron por la vía democrática en el año 2007.
Como el chavismo en Venezuela, la dictadura nicaragüense se retiró formalmente de la OEA en el año 2023, pero la organización no ha dejado de condenar las masivas violaciones a los derechos humanos en el país centroamericano, mientras continúa su seguimiento desde diversos mecanismos en instancias como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y un grupo voluntario sobre ese país que lideran las representaciones permanentes de Chile y Canadá.



