Caracas.- La suspensión de la obligatoriedad de las máquinas fiscales, anunciada por Delcy Rodríguez el 21 de octubre, puso estos equipos en el centro de la conversación sobre las obligaciones tributarias de los comercios en Venezuela. Pero ¿qué son, cómo funcionan y para qué sirven?
El Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) define las máquinas fiscales como máquinas registradoras, puntos de venta fiscales e impresoras fiscales autorizados por la Administración Tributaria para emitir facturas y otros documentos.
Para explicar su funcionamiento y las normas que regulan su uso, es necesario revisar la definición publicada por el Seniat y las providencias administrativas que regulan la facturación en Venezuela, entre ellas la SNAT/2011/0071 y la SNAT/2018/0141, relativas a la emisión de facturas y a las imprentas y máquinas fiscales, respectivamente.
¿Cómo funcionan las máquinas fiscales?
Cuando un cliente compra un producto o contrata un servicio, el operador registra la operación en el equipo o en el sistema de facturación conectado a este. La máquina procesa los datos y emite una factura o comprobante con la información correspondiente a la venta.
La normativa tributaria establece requisitos para la emisión de facturas y el uso de máquinas fiscales. Los contribuyentes también deben cumplir las obligaciones de facturación y conservación de documentos que correspondan a su actividad.
Según la definición del Seniat, hay tres tipos de equipos que entran en esta categoría:
- Máquinas registradoras fiscales: equipos destinados a registrar operaciones comerciales y emitir facturas u otros documentos.
- Impresoras fiscales: dispositivos autorizados para emitir documentos fiscales impresos.
- Puntos de venta fiscales: equipos autorizados para emitir facturas y otros documentos relacionados con las operaciones comerciales.
¿Qué implica la suspensión de la obligatoriedad?
Delcy Rodríguez anunció el 21 de octubre la suspensión inmediata de la obligatoriedad de las máquinas fiscales. Durante una reunión con el superintendente del Seniat, Román Maniglia, explicó que el costo de estos equipos representaba una barrera para la formalización de pequeños y medianos empresarios.
La suspensión anunciada se refiere a la obligatoriedad de las máquinas fiscales. Los comercios deben seguir atendiendo sus obligaciones de facturación y demás responsabilidades tributarias conforme a las disposiciones aplicables.



