Por: Rosanna Battistelli y Kemberlyn Talero
Caracas.- El acuerdo petrolero firmado entre Donald Trump y la administración de Venezuela a cargo de Delcy Rodríguez ha desatado una ola de debates y reacciones encontradas en la opinión pública. El convenio, que otorga a una alianza público-privada estadounidense el control mayoritario sobre 17 campos estratégicos y unos 65.000 millones de barriles de reservas probadas, mantiene al ciudadano de a pie en un dilema entre la crítica y la esperanza de que los beneficios de estas negociaciones se traduzcan en mejoras tangibles para el deteriorado poder adquisitivo.
Si bien los ciudadanos consultados por El Pitazo coinciden en que se necesita con urgencia que la economía reaccione para poder adquirir alimentos y productos básicos, también hay quienes sienten un fuerte rechazo ante la posibilidad de que el país pierda el control de su riqueza. “Aquí lo que hace falta es empleo, pero del que pague en dólares para llenar la nevera y comprarles las cosas a los muchachos", dice Xiomara Benítez, ama de casa y madre de tres hijos, residenciada en Ocumare del Tuy, estado Miranda.
Carlos Mendoza, un soldador desempleado que trabajó en el sistema ferroviario Ezequiel Zamora, que conecta a Caracas con los Valles del Tuy, afirma que no le importa de dónde vienen los recursos. “Si vienen de Washington o de donde sea", pues lo que quiere es trabajar. “Yo lo que quiero es que me llamen a trabajar, volver a ponerme mis botas, mi casco y ganarme el pan dignamente", afirma.
“Bueno, yo espero que ese acuerdo que hizo el gobierno de los Estados Unidos con el gobierno interno de Venezuela se traduzca en prosperidad económica para todos los venezolanos», señaló uno de los ciudadanos consultados, aludiendo a la urgente necesidad de rescatar la remuneración en los ámbitos público y privado.
Para que la reactivación de la industria petrolera surta un verdadero efecto en la vida de los ciudadanos, algunos consideran la entrada de capitales debe gestionarse de manera rigurosa, ya que no basta con el flujo de divisas si este no viene acompañado de una fiscalización eficiente que impida el desvío de los fondos.
“Preferíamos que haya más inversión extranjera, inversión nacional y que sea bien controlada. De nada vale tener más recursos económicos y que no se controle", apuntó el administrador José Martínez, quien insistió en la transparencia administrativa.
La crisis económica que atraviesa el país mantiene al poder adquisitivo en mínimos históricos, por lo que, para algunos consultados, el éxito de este convenio se medirá en función de las facilidades que brinde para cubrir la canasta básica. El anhelo de los ciudadanos consultados es una estabilización macroeconómica que redunde en precios accesibles y un mejor nivel de vida general.
“Una mejor calidad de vida, mejores ingresos, por supuesto, con una mejora en la economía que está bastante deteriorada", declaró Martínez al describir el impacto directo que espera percibir en su cotidianidad.
El comerciante independiente Jhon Acosta considera que el acuerdo petrolero con Estados Unidos permite a la población revalorizar sus recursos naturales. Acosta espera que el beneficio se traduzca a largo plazo en salarios dignos y servicios públicos eficientes, siempre y cuando existan instituciones confiables
“Mejores salarios para la población es lo que debería, a lo mejor no se va a ver a corto plazo, pero que mejoren, al igual que la educación, el sistema de salud, pero para eso también tiene que haber un gobierno serio", declaró el comerciante, quien también rechazo al uso del principal recurso de la nación como un mecanismo de control social y represión política.
“Que más nunca se utilice nuestro propio petróleo para tener esbirros reprimiéndonos", sentenció Acosta.
Entrega de las riquezas
La otra cara de la moneda nos muestra una indignación en el colectivo. A muchos les suena a burla que, después de tantos años de discursos en contra de Estados Unidos, ahora se le entregue el manejo de la riqueza del país a los gringos.
“Esto es una entrega en bandeja de plata, no tiene otro nombre", reclama Alberto Rivas, un jubilado de la Cantv que vive en Charallave, estado Miranda. “Tanto que hablaron de la patria y nos obligaron a marchar contra EE. UU. y ahora somos los mejores amigos. Nos dejaron sin soberanía", acotó.
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En las redes sociales los ciudadanos también han manifestado su opinión sobre este convenio que Donald Trump ha calificado como «el acuerdo más grande de la historia", mientras que Delcy Rodríguez asegura que permitirá apalancar la recuperación del país. Entre los usuarios, se mantiene la crítica ante el retraso en la designación de nuevas autoridades tanto en el Consejo Nacional Electoral como en el Tribunal Supremo de Justicia, y reclaman el esperado llamado a elección presidencial.


