Caracas.- Voluntarios que se encontraban junto a Wilmer Antonic Cruz haciendo labores de rescate en los escombros de uno de los edificios derrumbados en Caraballeda, La Guaira, denunciaron su desaparición durante la madrugada de este 2 de julio.
Wilmer se ganó el apodo de «el topo de La Guaira» por haber participado en el rescate de al menos a 60 personas con vida, así como en la recuperación de cientos de cuerpos que se quedaron bajo los escombros de los edificios OPP (Órganos de Proyecto y Producción), complejos multifamiliares construidos en 2011 en el marco de la Gran Misión Vivienda Venezuela.
¿Qué pasó?
En un video, que se viralizó rápidamente en las redes sociales, las personas aseguran que hubo un altercado en el que Cruz evitó que se llevaran una de las máquinas que se están usando para los rescates, a eso, -según narra una mujer- el hombre con el que discutió «le dijo ‘esto no se va a quedar así’ y no pasaron ni 30 minutos cuando llegaron los policías», quienes le preguntaron si estaba colaborando con las máquinas y le pidieron que los acompañaran para trabajar en conjunto «y más nunca volvió».
Un reclamo que se viralizó, pero no fue atendido
En reiteradas ocasiones, el topo de La Guaira denunció que a la zona de desastre donde estaba buscando a su familia -a la que ya daba por fallecida- y ha ayudado a salvar decenas de vidas, no había llegado el respaldo prometido por el Estado, pues faltaba maquinaria pesada, por lo que los voluntarios tuvieron que enfrentar la emergencia con recursos limitados.
Durante una entrevista que concedió antes a un medio internacional, aseguró que solo reclama los cuerpos de sus familiares y que les den la maquinaria para lograr más rescates: «Tengo demasiado odio porque aquí tienen que ayudarnos, y no nos han ayudado. Miren como estamos aquí», dijo, al tiempo que mostró que sus únicas herramientas para salvar vidas han sido sus manos.
Explicó que solo necesitan que les colaboren: «Le hago un llamado al gobierno y si quieren que vengan hacia mi y hablen conmigo, que yo me paro al frente de quien sea, no importa así me tengan que matar, pero yo puedo hablar. No tengo dinero, no tengo familia, no tengo nada, lo que necesito es lo que les estoy pidiendo», dijo entre lágrimas.
Pese a que ha tenido un rol importante en las labores de rescate y de sus peticiones públicas de ayuda se han viralizado, no recibió el apoyo técnico que solicitó, por lo que su testimonio ha sido una crítica abierta a la gestión de la tragedia.
En este sentido, voluntarios que hacían labores de rescate a su lado y medios como el servicio de información, noticias y curaduría de contenido Curadas, exigen información clara sobre su paradero.
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