«Tienen que cuidarse más»: el consejo para los pacientes renales ante el recorte del tratamiento por falta de agua

Pacientes renales en los Valles del Tuy en Miranda reciben apenas dos horas y media de su tratamiento en lugar de las cuatro reglamentarias. La falta de agua colapsa los centros de salud, hogares y escuelas de esta subregión, mientras Hidroven mantiene un silencio absoluto ante ciclos de sequía que pueden alcanzar los 30 días

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Lo que comenzó como un retraso esporádico se ha convertido en una sentencia de riesgo inminente para los pacientes renales de la Unidad de Diálisis Fortaleza y Vida, ubicada en Charallave (municipio Cristóbal Rojas), debido a la falta de agua potable que impide el funcionamiento normal de los equipos.

Durante la última semana, los usuarios de este centro de salud en el estado Miranda han visto reducido su tratamiento a tan solo dos horas y media por turno, una disminución drástica frente a las cuatro horas metabólicamente necesarias para garantizar su supervivencia.

Ante el justo reclamo de los afectados, la respuesta del personal se limita a una frase que refleja la precariedad del sistema: «Tienen que cuidarse más».

Esta reducción progresiva —que pasó primero de cuatro horas a tres y media, y ahora a dos y media— representa una amenaza directa a la vida. El agua potable es un insumo indispensable para el proceso de hemodiálisis, ya que las máquinas requieren un flujo constante y masivo de líquido purificado por cada paciente para poder limpiar la sangre.

Familiares de los enfermos advierten que recortar el tiempo de terapia impide la eliminación adecuada de toxinas. Esto genera, a corto plazo, náuseas, vómitos, fatiga extrema e hinchazón severa por retención de líquido en pulmones y abdomen; en casos acumulativos, acelera la muerte del paciente.

«Aquí estamos atrapados. Nos mata la angustia de ver que cada día a nuestros parientes los conectan menos tiempo a las máquinas. No pueden seguir jugando a la ruleta rusa con la vida de nuestros enfermos. Se necita agua, así sea por cisterna», relató un familiar de la Unidad Fortaleza y Vida que prefirió resguardar su identidad por temor a represalias.

Paradoja hídrica en los Valles del Tuy

El desabastecimiento en la unidad de diálisis es el reflejo de una crisis que golpea a todo el estado Miranda, pero que se ensaña con especial fuerza en la subregión de los Valles del Tuy. Los habitantes denuncian una dolorosa ironía: la zona alberga dos de los embalses más importantes de la región, Ocumarito y Lagartijo, y aun así las comunidades padecen sequías continuas que superan con facilidad los 15 días.

En los seis municipios el suministro de agua es completamente inestable. Los ciclos de espera varían entre los 11 y los 15 días sin una gota de agua por tuberías, existiendo sectores vulnerables que jamás han contado con una red de distribución formal.

La situación no es distinta en zonas residenciales consolidadas; en el urbanismo Matalinda de Charallave, por ejemplo, los vecinos han llegado a registrar hasta un mes con los grifos secos.

La empresa estatal encargada del servicio de agua, Hidroven, mantiene un hermetismo total. No existen cronogramas de racionamiento oficiales ni explicaciones técnicas sobre las fallas de bombeo, impidiendo que la ciudadanía pueda tomar las mínimas previsiones para el almacenamiento doméstico.

Testimonios del colapso diario


La crisis del agua ha quebrado por completo la cotidianidad de la región, extendiéndose mucho más allá de los hogares. Nancy Tovar, vecina de la zona, comentó que vivir en los Valles del Tuy se ha convertido en un dolor de cabeza. «En Matalinda pasamos semanas secos, pero lo peor es ver que vas al hospital por una emergencia y tampoco hay agua», señaló.

Ese colapso institucional se traslada también a las aulas de clase. En las escuelas muchas veces despachan más temprano a los alumnos o suspenden actividades, porque los baños no están operativos debido a la misma escasez. «Es una cadena de desmejoras que nos está deshumanizando», señaló Carlos Liendo, habitante de Ocumare.

Pacientes, familiares y habitantes de los Valles del Tuy hacen un llamado a la gerencia de Hidroven y a la Gobernación de Miranda para que se garantice el suministro de agua todos los días en comunidades y centros asistenciales.

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