La tierra se abrió en los epicentros de los terremotos en Venezuela: ¿qué dicen los expertos?

Especialistas en gestión de riesgos y geología explican el origen de fracturas de hasta cuatro metros de profundidad en Yaracuy y Carabobo. Aunque descartan un peligro inmediato, señalan la urgencia de evaluar la sismorresistencia de los suelos para futuras construcciones

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Por: Andrea Barrios

Regiones.– El doble terremoto registrado el pasado 24 de junio no solo devastó a varios estados del país, sino que dejó una impresionante huella física en la superficie. Las grietas se concentran cerca de los dos epicentros de los terremotos en Venezuela: San Felipe (Yaracuy), con un movimiento de magnitud de 7.2, y Morón (Carabobo), de 7.5.

Cerca de Palma Sola, la redoma de Morón sufrió una fractura de asfalto que dividió la vía a la mitad con una grieta de más de cuatro metros de profundidad. Tras la inspección, el gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, inhabilitó el paso. “Se va a clausurar", afirmó la autoridad regional el 25 de junio.

Mientras tanto, en las zonas rurales del municipio Veroes de Yaracuy, una división terrestre similar se extiende por más de dos kilómetros. La enorme grieta pasa por las comunidades de Palmarejo, Agua Negra y La Hoya.

Estas aberturas encendieron las alarmas en los habitantes locales. Debido al impacto, algunas familias agricultoras decidieron abandonar la zona por temor a que el terreno siga cediendo. El productor Robert Ilarraza teme perder su vivienda y cosecha: “Quedó todo debilitado de ambos lados", consideró en una declaración a la prensa local.

¿Qué dicen los expertos sobre los terremotos en Venezuela?

El Pitazo consultó a especialistas para comprender el origen, alcance y peligro real de estas fracturas. Los expertos coinciden en que estas aberturas son la demostración visible del movimiento y roce entre las placas tectónicas tras los recientes terremotos en Venezuela.

El rescatista y especialista en gestión de riesgos, Jacobo Vidarte, explica este fenómeno con una analogía sencilla:

«Si golpeamos una mesa de barro con un martillo, esta se partirá en pedazos y se formarán fisuras. Cada pedazo representa una placa tectónica y las fisuras resultantes son las fallas geológicas».

En el caso de estos terremotos en Venezuela, las fracturas exponen la liberación de energía tras la interacción de los sistemas de fallas que atraviesan el territorio nacional.

La falla de Boconó

El ingeniero geólogo de la Universidad de Los Andes (ULA), Francisco Bongiorno, detalla que el primer sismo de 7.2 fue ocasionado por la falla de Boconó. Esta estructura posee principalmente un movimiento horizontal, desplazándose hacia la derecha desde el suroeste hacia el noreste del país.

Sin embargo, el experto aclara que esta falla también cuenta con una componente vertical. Las grietas abiertas que hoy causan asombro son, en realidad, pequeñas «fallas normales» producto de ese movimiento vertical, donde un bloque del terreno cae debido al impacto sísmico. Por ende, no representan un peligro latente y su manejo puede limitarse a tratamientos de falla de borde o deslizamiento.

Por otro lado, para el investigador y profesor de geografía Luis Parada, este doble evento fue un hecho inédito en la historia del país. Tras evaluar los registros, plantea la hipótesis de que la zona comprendida entre Yaracuy y Morón funciona como una compleja «encrucijada» de fallas geológicas.

En este sector coinciden fallas como la de Boconó y la de Morón, que corren paralelas a los sistemas montañosos, con otras fallas provenientes del mar Caribe. Al activarse por el movimiento de las placas del Caribe y la Suramericana, la liberación de energía termina dibujando la línea de la falla directamente sobre el suelo, indicó.

Riesgos de la estabilidad del suelo

A pesar del impacto visual, los expertos coinciden en que estas fracturas no representan un peligro inmediato de un evento mayor. La energía principal ya fue liberada y las grietas forman parte del equilibrio y la estabilización de las placas tectónicas.

Asimismo, reiteran que las réplicas son un proceso normal que puede durar semanas o meses. Es el mecanismo mediante el cual la Tierra busca recuperar el equilibrio y retornar a la calma.

Ahora el verdadero desafío se traslada a la gestión del riesgo y la infraestructura. El experto Jacobo Vidarte advierte que el nivel de afectación depende de la magnitud, duración, la calidad sismorresistente de las edificaciones y el tipo de suelo.

Ante una demostración visible de desplazamiento del terreno, los especialistas recalcan que es indispensable realizar estudios de suelo detallados para determinar con precisión cuáles son los límites seguros para las viviendas y las nuevas construcciones en cada zona afectada.

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