La gobernadora del estado Sucre, Jhoanna Carrillo, anunció un recorte de la actividad de la administración pública a partir del lunes 10 de agosto, como una medida para enfrentar los efectos de El Niño.
Desde ese día, los trabajadores públicos irán a sus oficinas, dependencias y despachos tres días a la semana: lunes, miércoles y viernes en un horario comprendido entre las 8:00 de la mañana y las 12:30 del mediodía.
En su comunicado, Carrillo dijo que se trata de la activación de un plan de ahorro de energía eléctrica y agua, en una región que ya afronta apagones diarios como el resto de las regiones de Venezuela, pero que además no cuenta con suministro continuo de agua en los municipios Sucre, Bolívar y Cruz Salmerón Acosta desde el pasado mes de febrero tras la obstrucción del túnel que envía el agua desde la represa del Turimiquire.
El pasado 2 de agosto, la Cámara de Turismo regional advirtió que las continuas fallas eléctricas y de agua ponían en riesgo la temporada alta correspondiente a las vacaciones escolares.
«Esta situación afectará con mayor crudeza la temporada alta, ya que las fallas de luz provocan la caída de las telecomunicaciones, inhabilitan los puntos de venta y paralizan la climatización y los servicios básicos de nuestros prestadores turísticos», dijeron sobre las constantes interrupciones del servicio eléctrico que se prolongan de cinco a seis horas diarias en toda la región de este estado oriental.
La Gobernación aseguró que su plan quiere «promover la conciencia y el compromiso de cada sucrense en el uso responsable de estos recursos», al referirse al agua y la electricidad.
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Fallas eléctricas ponen en jaque al turismo
Sin embargo, las fallas eléctricas no han dejado de afectar la vida diaria de los sucrenses y con las de agua, desde febrero pasado, los residentes de su capital, Marigüitar y Araya deben cargar agua, comprarla a camiones cisternas o vivir con la escasez ante una reparación del túnel Guacamán que se ha prolongado por casi seis meses.
La Cámara de Turismo advirtió que frente a los apagones y la falta de agua, «la actividad turística en la región se vuelve insostenible sin servicios públicos estables, poniendo en inminente peligro el patrimonio y el empleo de cientos de familias que dependen de esta industria».
Mientras, la gobernación explicó que sólo continuarán en su jornada diaria los servicios esenciales como salud, seguridad y energía.




