La sonrisa de Fabiana Blanco conmovió al mundo en medio de la tragedia por los terremotos

La historia de Fabiana Blanco es símbolo de fortaleza luego de los terremotos ocurridos el 24 de junio. Hoy se está recuperando de las heridas en compañía de su madre y sus demás seres queridos

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Por: Diomary Escalante*

Fabiana Blanco, una niña de 12 años, se hizo viral por una fotografía que conmovió al mundo: su sonrisa en medio de los escombros momentos antes de ser rescatada por el Grupo de Rescate Metropolitano de Caracas (GREMCA), luego del doble terremoto. Había pasado 32 horas sepultada bajo las ruinas del edificio Ritamar Palace, en La Guaira.

Durante una entrevista con Luis Olavarrieta, Fabiana contó cómo logró mantener la calma y aferrarse a la vida. «Cuando escuché esas voces (las de los rescatistas) me dije: “Sí, tengo esperanza. Creo en Dios". Recé mucho. Y cuando me sacaron, lo único que yo me decía era: «Tengo que sonreír porque me están salvando», relató Fabiana.

Aunque la preadolescente sufrió una lesión en el pie y muchos rasguños, expresó su alegría por la cantidad de personas que se han unido para proteger a los sobrevivientes del desastre sucedido el 24 de junio, del que hay 2.595 fallecidos y 6.462 personas rescatadas, según cifras ofrecidas por Delcy Rodríguez.

«Mi cuerpo todavía no ha revivido del todo. Tengo traumas, claro, pero me llaman ‘la esperanza de vida‘. Eso me llena mucho de orgullo; saber que hay personas que ni siquiera me conocían y que estuvieron ahí rescatándome (…) Me llena mucho de felicidad saber que todavía hay gente buena en Venezuela».

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El instante del derrumbe

La rutina de Fabiana aquel 24 de junio era la de cualquier adolescente: descansó, organizó los materiales para una presentación escolar y compartió la tarde con su madre, Karina Blanco, antes de que esta saliera a trabajar.

Mientras escuchaba música con sus audífonos, el suelo comenzó a sacudirse con violencia. Había comenzado el primer terremoto, de magnitud 7.2. Al darse cuenta de que no tenía tiempo para evacuar, su instinto la guió: se sujetó de un mesón y se deslizó hasta el piso.

A pesar de que el techo del apartamento colapsó casi por completo sobre su rostro, Fabiana logró acomodarse boca arriba en un pequeño espacio seguro, según le contó al periodista Luis Olavarrieta.

La primera señal de que no estaba sola en la tragedia llegó desde el piso superior. Una enfermera que cuidaba a dos adultos mayores también había caído cerca. En medio de la oscuridad, ambas conversaron, se presentaron y pactaron un acuerdo de vida: la primera en ser rescatada avisaría sobre la otra.

Así ocurrió. La vecina fue liberada primero y alertó a los cuerpos de rescate sobre la presencia de Fabiana. 

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La sonrisa del rescate 

Para extraer a Fabiana del foso de escombros, se necesitaron 10 horas de trabajo ininterrumpido. Durante ese tiempo, los funcionarios del Grupo de Rescate Metropolitano de Caracas (GREMCA) conversaban con ella para darle calma. Le preguntaban cómo se sentía, por sus gustos y qué quería ser de grande.

Fabiana destacó a dos rescatistas en particular que se ganaron un lugar en su corazón: uno de ellos abrió el ducto y el otro avisó a sus seres queridos que se encontraba viva. Al salir al exterior, contó que lloró de felicidad por el esfuerzo tenaz de los funcionarios.

«Ellos dos, sin duda, van a dejar una marca muy profunda en mi corazón (…) Los quiero abrazar y quiero tener una conversación con ellos. De verdad que ellos para mí son todo porque me salvaron», le expresó agradecida al periodista Luis Olavarrieta.

De regreso a la luz

Hoy, Fabiana se está recuperando de las heridas causadas por el derrumbe. Mientras tanto, agradece las muestras de apoyo, la ropa y los alimentos que ha recibido de la comunidad. Aunque el edificio donde vivía ya no existe y perdió sus pertenencias, celebra que su familia esté a salvo.

A pesar del shock inicial, envió un mensaje de fortaleza a todos los venezolanos que atraviesan momentos difíciles luego del doblete sísmico.

«Sigan esperando porque yo sé que algo bueno va a venir después de toda esta tragedia (…) Persigan sus sueños porque nunca van a dejar de alcanzarlos y siempre sonrían», concluyó con una gran sonrisa.

Diomary Escalante es integrante del Programa de Formación de Nuevos Periodistas

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