Enger Luzardo y su familia perdieron el hogar que construyeron por años luego de que un incendio, ocurrido en medio de fallas en el fluido eléctrico, consumiera su vivienda en Los Guayos, estado Carabobo, la madrugada del 1 de octubre a las 2:00 a.m. A ocho días del siniestro, las autoridades locales guardan silencio mientras el grupo familiar intenta subsistir por cuenta propia.
Esa madrugada solo se encontraba en el inmueble el padrastro de Enger, quien dormía cuando iniciaron las llamas. Según relató Luzardo a El Pitazo, el servicio eléctrico se había interrumpido horas antes y se restableció aproximadamente a las 8:00 p.m. del día anterior; sin embargo, tras el retorno de la energía, se produjeron varios bajones y fluctuaciones durante el resto de la noche.
Zulia | Incendio en inmediaciones de subestación eléctrica genera alarma en Lagunillas
El último de estos cortes provocó una chispa en una cuchilla eléctrica ubicada cerca de una cortina, de acuerdo con el informe preliminar de los bomberos. El fuego alcanzó el tejido de la pieza y posteriormente el techo de machihembrado, extendiéndose rápidamente por toda la estructura.
Cuando el padrastro de Enger se percató del humo, las llamas ya bloqueaban las vías de escape, dejándolo atrapado en una de las habitaciones. Sin otra alternativa, optó por protegerse con un cubrecama mojado mientras en los exteriores los vecinos intentaban sofocar el fuego lanzando agua a la espera de los bomberos. El afectado permaneció rodeado por los gases y el calor hasta que finalmente pudo ser rescatado.
A pesar de sobrevivir al incidente, la emergencia médica continúa para él. Actualmente requiere atención especializada, evaluaciones neumológicas constantes y comprar medicamentos debido a la severa exposición al humo tóxico.

De una casa a una habitación
Antes del siniestro, cinco personas compartían la vivienda principal: Enger, de 24 años; su madre, de 41; su padrastro, de 40; y sus dos hermanas de 14 y 11 años. Hoy ya no cuentan con ese techo. La pérdida material obligó a la familia a confinarse de tiempo completo en una sola pieza ubicada en otro municipio; un espacio de apoyo que ya poseían pero que hasta el 1 de octubre solo utilizaban de forma temporal por razones de estudio y trabajo.
«Jamás pensé perderlo todo por el sistema eléctrico en Venezuela«, señaló Enger, quien difundió un video del estado de la casa en redes sociales, ambientado con el tema Tonada Por Ella de Rawayana.
En su mensaje, describe cómo el colapso de los servicios públicos redujo a cenizas años de esfuerzo, recuerdos familiares y pertenencias esenciales. Una semana después del suceso, ni la alcaldía ni ningún otro organismo institucional se ha acercado para brindarles asistencia.

Vender para reconstruir
Enger, quien cursa la carrera de Comunicación Social, es creador de contenido y lidera un emprendimiento de franelas y regalos personalizados, decidió volcar su iniciativa comercial hacia la recaudación de fondos de emergencia.
A través de la venta de imanes y otros productos de su marca, busca reunir los recursos económicos necesarios para iniciar la remoción de escombros y levantar nuevamente el hogar familiar, dividiendo las pocas ganancias actuales entre la compra de materiales de construcción y el costoso tratamiento médico de su padrastro.

Su meta va más allá de levantar cuatro paredes; busca devolverle a su madre y hermanas un espacio seguro donde volver a empezar.
Un reflejo de la crisis eléctrica
El siniestro que dejó en la calle a la familia Luzardo coincide con un repunte histórico del descontento social por los apagones. El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) reportó un incremento superior al 200 % en las manifestaciones por fallas eléctricas en los últimos meses. Específicamente en el estado Carabobo, zonas industriales y residenciales como Naguanagua, Guacara, San Diego y el propio municipio Los Guayos han sido escenario de intensas protestas con cacerolazos y cierres de vías debido a racionamientos que alcanzan entre 6 y 10 horas diarias.
Colegio de Médicos del estado Zulia: “Cortes de 12 horas diarias destruyen medicamentos"
De hecho, comisiones del Colegio de Ingenieros de Carabobo convocaron a movilizaciones frente a la sede de Corpoelec para este viernes 9 de octubre con el fin de denunciar que las constantes fluctuaciones de voltaje no solo interrumpen la cotidianidad, sino que destruyen bienes materiales y, como en este trágico caso, ponen en riesgo la vida de los ciudadanos.




