Siete cuerpos fueron localizados entre la noche del miércoles y la mañana de este jueves bajo las ruinas del edificio Bahía Mar, en La Guaira, estructura que colapsó por los terremotos del pasado 24 de junio.
María Eugenia Gonçalves, familiar de las víctimas, confirmó la recuperación de sus parientes dentro de un vehículo en el estacionamiento del conjunto residencial.
«Encontré a mis seres queridos, estaban todos dentro de la camioneta. De alguna manera cumplí mi misión de llevármelos conmigo», manifestó Gonçalves en declaraciones al medio Televen, tras casi dos meses de angustiosa búsqueda.
El colapso del edificio sorprendió al grupo conformado por Oriana Herrera (33), su hija Ainhoa Chaparro (9), Aranza Tarache, Yorman Arrechedera (37), su hijo Yoander Arrechedera (12), Jesús Granados (80) y su esposa Marina Montano (67), justo cuando se disponían a abandonar el estacionamiento del inmueble. El último mensaje de Oriana fue a las 6:02 de la tarde de aquel día, cuando le avisaba a su madre, María Eugenia Gonçalves, que ya iban de salida de la zona costera.
La ubicación de estas personas fue posible mediante el uso de drones. Esta tecnología permitió identificar el punto de la estructura colapsada donde permanecían los cuerpos. Se estima que otras 13 víctimas están todavía en el lugar del desastre.
La lucha por un último adiós
Este grupo familiar llegó el martes 23 de junio a La Guaira con la intención de pasar un día de playa. Los adultos y los niños provenían del sector El Cementerio, en Caracas, mientras que los adultos mayores se habían trasladado desde Los Teques, estado Miranda, reseñó Televen. La fatalidad los alcanzó cuando los sismos sacudieron a Venezuela y derribaron por completo la edificación.
Apenas dos días antes del hallazgo, el lunes 18 de agosto, María Eugenia Gonçalves denunció a través de El Pitazo y las redes sociales el abandono de las labores de rescate por parte de las autoridades. El retiro de dos máquinas pesadas detuvo la remoción de escombros en el único edificio que aún mantenía personas atrapadas.
Gonçalves expresó su desesperación al sentir que el Gobierno buscaba limpiar la zona en lugar de ofrecer respuestas. Tras semanas de mantenerse en el sitio de la tragedia, la persistencia de esta madre permitió recuperar los cuerpos de sus seres queridos para darles cristiana sepultura.
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