Por: Diomary Escalante
Mérida.- Entre actividades benéficas y centros de acopio activos, hay estudiantes, profesores, trabajadores y egresados de la Universidad de Los Andes (ULA) que no se han olvidado de las comunidades afectadas por los terremotos en La Guaira del pasado 24 de junio.
Cada uno aporta sus conocimientos, su tiempo y su compromiso social. Unidos, demuestran que su solidaridad es más fuerte que la asfixia presupuestaria que sufre la universidad, la cual opera con un fondo inferior a 1.000 dólares mensuales, como denunció el rector Mario Bonucci.
«La ULA es una comunidad grandísima donde es importante que parte de nuestra formación y cultura sea involucrarnos con las comunidades y tender una mano amiga. Eso es parte de lo que es el andino. Es estar ahí en la primera línea de ayuda y de lucha», manifestó Angélica Pacheco, representante estudiantil ante el Consejo Universitario, a El Pitazo.
En un contexto marcado por la inflación, donde el dólar ha aumentado 7,22% en solo tres semanas, reduciendo el poder adquisitivo de la población, las donaciones de la comunidad ulandina pueden apoyar las necesidades inmediatas de las familias que permanecen en refugios.
Acompañar y servir
El Campamento Universitario Multidisciplinario de Investigación y Servicios de la ULA (CUMIS-ULA) es uno de esos proyectos que ha brindado apoyo a los afectados por los terremotos. Se trata de un programa socio-académico en el que estudiantes y especialistas del área de la salud se unen para ofrecer atención primaria a comunidades remotas del país.
Dos días después de los terremotos, un grupo de estudiantes de medicina, miembros del CUMIS-ULA, junto con médicos especialistas, viajaron a Caracas para sumarse a las labores de asistencia a los heridos.
Consigo llevaron una gran cantidad de donaciones, entre botellas de agua, alimentos no perecederos, ropa e insumos médicos. Pero la ayuda que brindaron no se quedó en junio: los estudiantes del CUMIS mantienen un centro de acopio activo, en el han reunido cerca de 50 cajas, la mayoría de las cuales contienen insumos médicos, como jeringas, guantes desechables y antisépticos.

Los miembros del CUMIS planean trasladar los donativos con el apoyo de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela (FCU-UCV), el cual también mantiene su centro de acopio activo.
«Me llena de satisfacción ver que todos apoyaran en la ULA. No solamente fue el CUMIS ni la Facultad de Medicina. La solidaridad de todas las facultades fue fundamental para lograr enviar la ayuda humanitaria y seguir apoyando desde la distancia», expresó Sophia Herrera, directora del campamento.
Diseño humanitario
Desde el diseño también surgió una iniciativa práctica para atender a las familias damnificadas por los terremotos. Estudiantes de diseño industrial de la ULA crearon un prototipo de refugio temporal y otro de ducha para responder a las necesidades de quienes perdieron sus hogares, como parte de un proyecto para las materias Taller de Diseño III y Biónica.
El refugio consiste en un espacio desmontable con un doble techo, pensado para resistir las condiciones climáticas de la zona, a partir de una estructura metálica liviana y de una selección de telas resistentes.

Asimismo, la propuesta de ducha consiste en un sistema modular autónomo que combina una estructura de metal y policloruro de vinilo con una base de madera elevada e inclinada para garantizar un desagüe eficiente. Su diseño optimiza el espacio al dividirlo en dos ambientes: vestidor privado y área de ducha.
«La emergencia no termina cuando una familia deja de estar expuesta al clima. Recuperar privacidad, seguridad y control sobre el espacio habitable también son necesidades importantes que atender», señalaron los estudiantes en un video difundido en la cuenta de Instagram de Nodo, el estudio que crearon para compartir sus proyectos.
Paubla Rojas, egresada de la ULA y cofundadora de la red solidaria Mujeres en Escena, viajó el pasado 27 de agosto a La Guaira, donde llevó los prototipos para ser probados por los habitantes que se encuentran en carpas.
A partir de las necesidades que registró en un censo realizado en un viaje anterior al estado, Rojas entregó la ducha en un campamento transitorio en Playa Surfista. Igualmente, entregó el refugio en Mare Abajo II, específicamente en la Torre P.
De la misma forma, un grupo de profesores de diseño industrial de la ULA publicaron una guía para el desarrollo de productos y la identificación de necesidades en situaciones de emergencia por sismos, a la cual se puede acceder en el repositorio institucional de la universidad.
Solidaridad sin límites
Por su parte, Estudiantes Solidarios es un voluntariado que también ha unido a miembros de la comunidad ulandina con el fin de recaudar ayuda para las familias afectadas por los terremotos.
La organización nació en 2017 para apoyar a las comunidades vulnerables del estado Mérida y a los estudiantes universitarios de bajos recursos, en un contexto marcado por la hiperinflación y la escasez, donde el 87% de los hogares venezolanos se encontraban en situación de pobreza según la Encuesta Sobre Condiciones de Vida (ENCOVI) de 2017.
Cristian Dugarte, coordinador del proyecto, contó a El Pitazo que su última actividad fue una jornada de salud para la comunidad merideña realizada en la sede de la FCU, la cual logró reunir 12 cajas de alimentos no perecederos, útiles escolares y artículos de aseo personal, entregados como aporte para participar en la actividad.
A estos donativos se suman otras 68 cajas que los miembros de la iniciativa han recaudado con el apoyo de la sociedad civil desde las primeras semanas posteriores a la tragedia.

«Es importante seguir apoyando por el simple hecho de ser más empáticos y humanos (…) Todo lo que puedas hacer para dejar una huella siempre hará una diferencia en quien estás ayudando», subrayó Dugarte.
El equipo de Estudiantes Solidarios actualmente está buscando alianzas con empresas privadas para canalizar el transporte de los donativos a La Guaira, los cuales también serán recibidos por miembros de la FCU de la UCV, como parte de una alianza entre ambas casas de estudio.
Mientras tanto, los ulandinos que impulsan estas iniciativas mantienen abiertas sus campañas de recolección y buscan sumar nuevos aliados para continuar llevando apoyo a las comunidades afectadas en La Guaira.
Diomary Escalante es integrante del Programa de Formación de Nuevos Periodistas



