Los Llanos.- “No podemos trabajar porque nos quitan la luz todos los días, por seis u ocho horas. Y si no trabajamos, no tenemos cómo pagar todo lo que la alcaldía nos cobra. Lo poco que hacemos se nos va en pagar los tributos".
Así lo cuenta el encargado de una venta de repuestos ubicada en el casco central de Acarigua, en Portuguesa, donde los cortes eléctricos ocurren, según comerciantes, a diario durante el horario laboral.
En esta zona comercial, las interrupciones suelen registrarse entre las 8:00 de la mañana y las 5:00 de la tarde, precisamente cuando los establecimientos están abiertos y deberían estar generando ingresos.
“Si no tenemos planta, el comercio queda casi muerto", asegura el comerciante.
Cuando se va la electricidad, también se detienen equipos, puntos de venta y sistemas de facturación. La señal se pierde y no se puede hacer ni pago móvil. Los negocios que tienen plantas eléctricas pueden continuar, pero deben asumir el gasto adicional de combustible y mantenimiento.
El ruido de las plantas retumba en todo el centro de la ciudad. Algunos vecinos y usuarios se quejan, pero no quedan alternativas.
“Nos están liquidando"
La situación se complica cuando se presenta una falla puntual. Comerciantes de la calle 22, entre las avenidas 33 y 34 del centro de Acarigua, municipio Páez, aseguran que en las últimas dos semanas se han registrado cuatro rupturas de líneas de alta tensión.
Según los comerciantes, Corpoelec ha acudido a atender las averías, pero denuncian que las reparaciones se han limitado a «empatar» los cables. Dos días después, aseguran, las líneas vuelven a reventarse.
“¿A dónde va el dinero de lo que pagamos si no tenemos buenos servicios y tanto que nos cobran?", cuestionan.
“Nos están liquidando", advierten los comerciantes, quienes aseguran que las interrupciones afectan directamente las ventas y ya es mantener abiertos sus negocios.

Para el sector comercial, el problema no está solamente en cuántas horas dura un apagón, sino también en cuánto tiempo debe esperar un establecimiento cuando ocurre una avería fuera del esquema de racionamiento. Una falla puede significar horas o días sin trabajar, mientras los gastos de alquiler, nómina, mercancía y tributos continúan.
Tributos que también pesan
La denuncia por el costo de los tributos tampoco es nueva entre los comerciantes de Portuguesa. La Cámara de Comercio e Industria de Acarigua-Araure se mantiene en mesas técnicas con la Cámara Municipal de Páez y la Delegación del Colegio de Abogados de estas ciudades, para revisar las ordenanzas tributarias que entrarían en vigencia el 1 de enero de 2027.
Apenas ahora es que los comerciantes están siendo escuchados después de años de insistencia, aunque todavía no hay acuerdos.
Uno de los temas discutidos es la ordenanza sobre residuos sólidos, cuya tarifa mínima es de 45 euros. El sector comercial presentó propuestas para modificar el esquema de cobro y revisar los montos que deben pagar los establecimientos.
La discusión busca encontrar un equilibrio entre la recaudación municipal y la capacidad de los comercios para mantenerse operativos. Pero mientras se revisan las ordenanzas, los comerciantes continúan enfrentando los costos actuales y las interrupciones del servicio eléctrico.
La combinación preocupa especialmente a los pequeños negocios: tienen menos horas efectivas para vender, pero deben continuar pagando tributos y servicios, además de asumir los gastos que generan los apagones.
En Cojedes cuestionan el cobro del aseo
Un reclamo similar por la carga tributaria surgió en Cojedes. La Cámara de Comercio e Industrias del estado y la Asociación de Comerciantes de Tinaquillo cuestionaron el esquema de cobro por el servicio de aseo urbano y la disposición final de los desechos sólidos.
Los gremios consideran que las tarifas son desproporcionadas y reclaman conocer la estructura de costos y el fundamento legal utilizado para establecer los montos.

“No nos oponemos al pago del servicio del aseo urbano. Queremos que la cobranza esté dentro del marco jurídico vigente", afirmó Dionisio Borregales, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cojedes.
Los comerciantes también solicitaron revisar la ordenanza que regula el servicio y actualizar el censo de contribuyentes.
Gustavo Ochoa, asesor legal de la Asociación de Comerciantes e Industriales de Tinaquillo, cuestionó además el cobro relacionado con la disposición final de los desechos sólidos.
Los gremios pidieron una mesa técnica para revisar las tarifas y solicitaron que, mientras se analiza el esquema, no se apliquen medidas coercitivas contra los contribuyentes.
En Guárico reclaman por apagones y facturación
En Altagracia de Orituco, municipio José Tadeo Monagas, los comerciantes también han llevado sus reclamos por las fallas eléctricas ante Corpoelec y otros organismos públicos, como la Gobernación del estado, la Defensoría del Pueblo y el Ministerio Público.
La Cámara de Comercio de ese municipio pidió un cronograma real de racionamiento que permita a los establecimientos organizar sus jornadas y evitar que los cortes coincidan repetidamente con las horas de mayor actividad.

El gremio también cuestiona el aumento de las facturas eléctricas pese a las horas que los comercios permanecen sin servicio.
Entre sus solicitudes están el descuento de las horas correspondientes a fallas imprevistas, la dotación de repuestos y transporte para las cuadrillas y una mesa técnica para evaluar los daños ocasionados a equipos y mercancías.
Los comerciantes también plantean que se revisen los casos en los que las interrupciones hayan provocado pérdidas.



