El presidente de la Asamblea Nacional interrumpió la regularidad de sus reportes diarios sobre los decesos causados por los dos terremotos ocurridos en Venezuela el 24 de junio de 2026. El jueves 23 de julio, Jorge Rodríguez, quien venía asumiendo de manera regular la vocería para actualizar el conteo de víctimas de la tragedia, no suministró el parte oficial.
Este bache informativo se produjo justo después de que el balance de la jornada anterior elevara la cifra de decesos certificados a 5.398, en medio de insistentes reclamos civiles que exigen precisión en los datos de la emergencia.
Una de las demandas es la falta de información sobre las personas desaparecidas a un mes del desastre. Al respecto, Rodríguez ha venido argumentando que la administración gubernamental no puede suministrar listas ni proyecciones de desaparecidos, porque deben manejarse estrictamente con base a «la realidad» y no a «especulaciones».
El parlamentario justificó que el reporte de decesos confirmados es «la única certeza» que poseen, revelando además que actualmente existen 315 cuerpos que permanecen sin identificar en las dependencias forenses.
Esta postura del Ejecutivo choca con los números que manejan las organizaciones de la sociedad civil ante el prolongado silencio estatal.
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Al no existir un canal oficial de búsqueda, iniciativas no gubernamentales como Desaparecidos Terremotos Venezuela estiman que el número de ciudadanos no contactados por sus allegados se sitúa en cerca de 29.500 casos activos.
En una línea similar, la plataforma de monitoreo Venezuela Reporta documenta más de 41.300 registros de personas no localizadas.
Aunque las agencias humanitarias recuerdan que estas cifras independientes reflejan fallas generales de comunicación y no necesariamente personas tapiadas, los datos evidencian la brecha informativa que separa el discurso oficial de la realidad comunitaria.
Datos del desastre y la «Zona Cero»
El bache informativo y la ausencia de listas oficiales de personas ausentes se dan en un escenario donde los daños materiales y humanos ya superan cualquier precedente histórico en el país. El impacto real de la crisis se resume en los siguientes puntos clave:
*El peor sismo en un siglo: los terremotos ocurridos el pasado 24 de junio de 2026 (un evento de tipo «doblete» con magnitudes de 7,2 y 7,5) constituyen el desastre sísmico más mortífero que ha golpeado a Venezuela en el último siglo.
*La región más afectada: el estado costero de La Guaira y varias zonas del norte de Caracas han sido identificadas como el epicentro de los daños estructurales, donde se concentra la mayor cantidad de edificios colapsados.
*Campamentos provisionales: según los propios balances que venía presentando Jorge Rodríguez, más de 23.300 personas están viviendo de forma temporal en 107 campamentos transitorios de carpas debido a que perdieron sus hogares o sus edificios quedaron inhabitables.
*Damnificados sin refugio: organizaciones como Médicos Sin Fronteras (MSF) reportan una situación aún más crítica,ini denunciando que alrededor de 6.000 personas se encuentran acampando en las calles de localidades como Maiquetía y en la Avenida Bolívar de Caracas sin acceso a servicios básicos.
*Costo multimillonario: para dimensionar el desafío de la recuperación, agencias internacionales y estimaciones de la ONU sitúan el costo de reparación de los daños en cerca de 37.000 millones de dólares. Por su parte, el Banco Mundial calculó los daños materiales directos en unos 19.600 millones de dólares, reflejando que la promesa del Gobierno de entregar 4.000 viviendas para diciembre cubre apenas una fracción mínima de las casi 25.000 soluciones habitacionales necesarias.



