Caracas.- Los problemas operativos en los principales puertos petroleros de Venezuela están provocando largas esperas para los tanqueros que llegan al país a cargar crudo. Algunos buques permanecen hasta 30 días en los fondeaderos, mientras las fallas de infraestructura, los cortes eléctricos y los problemas con la calidad del petróleo dificultan el ritmo de las exportaciones.
De acuerdo con una investigación de Reuters, basada en datos marítimos, documentos y entrevistas con fuentes vinculadas al sector, las limitaciones de los terminales venezolanos se han convertido en uno de los principales obstáculos para aumentar las ventas de crudo al exterior.
La situación complica los planes de Estados Unidos para elevar rápidamente las exportaciones petroleras venezolanas, después del acuerdo alcanzado en enero entre Caracas y varias casas comerciales internacionales.
Los puertos frenan el crecimiento de las exportaciones
Aunque la producción venezolana ha aumentado, PDVSA y sus socios no han conseguido superar los 1,25 millones de barriles por día (bpd) de exportaciones durante los últimos meses, según los datos revisados por Reuters.
El volumen contrasta con la capacidad que tenían los terminales venezolanos hace más de dos décadas. Cuando el país producía más de 3 millones de bpd, sus instalaciones llegaron a manejar más de 2,5 millones de bpd en exportaciones.
En aquel momento, los buques podían entrar, cargar petróleo y abandonar los puertos en menos de una semana. Ahora, algunos tanqueros deben esperar durante semanas antes de completar sus operaciones.
Una fuente de PDVSA citada por Reuters explicó que la transferencia de crudo desde los tanques hasta los barcos avanza a una velocidad extremadamente baja. Los buques que llegan para descargar productos importados también enfrentan mayores tiempos de espera debido a la limitada capacidad de almacenamiento.
Ni el Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela ni PDVSA respondieron a las solicitudes de comentarios realizadas por Reuters.
Jose concentra la mayor parte de los despachos
Las dificultades se concentran especialmente en los fondeaderos de Jose y Pozuelos, donde decenas de buques esperan instrucciones y cargamentos.
La terminal de Jose, ubicada en la costa nororiental del país, maneja aproximadamente 70% de las exportaciones petroleras de Venezuela, por lo que cualquier interrupción afecta directamente el volumen de crudo que PDVSA puede enviar al exterior.

Informes marítimos revisados por Reuters registraron durante este año fallas de equipos, problemas de calidad del crudo y cortes eléctricos que interrumpieron las operaciones de carga y descarga.
Los inconvenientes también han provocado disputas por los tiempos de espera, la calidad del petróleo y la contaminación de algunos buques.
Incluso Chevron, uno de los principales socios de PDVSA, busca alternativas para agilizar sus operaciones. Fuentes consultadas por Reuters señalaron que la petrolera estadounidense ha solicitado acceso a instalaciones portuarias que hasta ahora utilizaba principalmente el transporte marítimo nacional. Chevron no respondió a la solicitud de comentarios.
Estados Unidos recibe la mayoría del petróleo venezolano
El acuerdo de suministro con Estados Unidos, que Washington ha extendido en varias ocasiones, permitió a compañías como Trafigura y Vitol recibir y despachar más de 140 millones de barriles de crudo y combustibles venezolanos durante este año.
La mayor parte de los cargamentos tiene como destino Estados Unidos, aunque Venezuela también recuperó mercados como India y Europa, que habían dejado de recibir petróleo venezolano durante años.
Reuters señala que este aumento de las ventas ocurre mientras Washington impulsa un plan de reconstrucción energética en Venezuela que podría alcanzar los 100.000 millones de dólares.
Sin embargo, los proyectos destinados a recuperar la producción han recibido mayor atención que las inversiones necesarias para mejorar el procesamiento, almacenamiento y despacho del petróleo.
“Estamos en una fase de recuperación, pero la infraestructura está ahí", afirmó esta semana en Houston Jovanny Martínez, vicepresidente de PDVSA. El funcionario reconoció que existen deficiencias y que el sistema necesita mejorar su confiabilidad.
El deterioro de los puertos aumenta la presión
Parte del problema comenzó antes del actual aumento de las exportaciones. Los años de sanciones dejaron en los puertos venezolanos numerosos buques vinculados al comercio clandestino de petróleo.
Uno de ellos permanece en Guaraguao, terminal operada por PDVSA en Puerto La Cruz. El tanquero presenta signos visibles de oxidación y deterioro.
Según registros marítimos y bases de datos navieras consultados por Reuters, el buque operó anteriormente con el nombre Syrma, transportó petróleo hacia Cuba y posteriormente pasó a llamarse Consul. Lleva aproximadamente dos años en el puerto.
Su permanencia ocupa un espacio que ahora necesitan compañías extranjeras interesadas en utilizar Guaraguao para ampliar sus exportaciones de crudo.

Fugas y demoras elevan los costos
La competencia por los espacios disponibles en los terminales también ha generado problemas de contaminación. Según fuentes y documentos revisados por Reuters, algunas fugas de petróleo han manchado los cascos de los buques, provocando retrasos y costos adicionales.
PDVSA también acumula recargos por demora asociados al tiempo que los tanqueros permanecen en los puertos. La estatal ha planteado cubrir esos pagos únicamente con crudo.
Además, la compañía exige a algunos nuevos clientes pagar los cargamentos en el momento de la entrega y sin crédito. Esta condición puede generar dificultades cuando los compradores reclaman descuentos por problemas de calidad o compensaciones por los retrasos.



