La reunión de la presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, Dinorah Figuera, con los hermanos Rodríguez confirmada por la misma dirigente política es un claro mensaje del Departamento de Estado de Estados Unidos, que le dio el aval para iniciar conversaciones con Jorge Rodríguez, como ella misma confirmó a su llegada al aeropuerto Internacional «Simón Bolívar» de Maiquetía.
«En cualquier escenario si que parece un mensaje del Departamento de Estado de Estados Unidos de ‘aquí mando yo’, explicó la consultora, investigadora y profesora de Comunicación Pública, sistemas políticos y campañas electorales, Carmen Beatriz Fernández a El Pitazo.
Figuera dijo que venía a hablar, primero con el encargado de negocios de la embajada estadounidense en Caracas, John Barrett; y posteriormente a una reunión cara a cara, en la que conocerá a Jorge Rodríguez, quien preside el Parlamento controlado por el chavismo.
«Atiendo una invitación muy seria, muy responsable, y que sobre la base de ese hecho yo voy a trabajar por el país», dijo en sus declaraciones a periodistas que la esperaban en Maiquetía. Dijo que no respondía a la Plataforma Unitaria Democrática, aunque había conversado con su coordinador actual, Roberto Enríquez, pero que lo hacía de manera institucional y no por militancia política, con lo que se desetendió de cualquier obligación de su partido, Primero Justicia.
Sobre ello insistió en que “mi papel es institucional (…) De ninguna manera esto tiene que ver con la institucionalidad del acuerdo de Panamá o de la Plataforma Unitaria. Yo soy invitada por la institucionalidad que asumí de presidenta de la Asamblea Nacional (de 2015)", que por años fue la única institución reconocida por Estados Unidos como legítimamente democrática en el país.
Fernández dijo también que se debe esperar algún resultado de esas conversaciones porque aunque ella dijo que podría ser una negociación para escoger a un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) que todas las partes acepten, pudiera tener como otro tema la renegociación de la deuda externa venezolana, proceso que recientemente anunció Miraflores.
«El temor de algunos analistas es que no tenga tanto que ver con la fase tres de Rubio (transición), como con la necesidad de legitimar los acuerdos de renegociación de la deuda externa», pero también añadió que es un riesgo por ser «eel gran negocio de una deuda externa mal negociada, a expensas de los intereses nacionales, (que) puede ser un incentivo canalla para varios actores, pero Delcy Rodríguez tiene problemas de legitimidad que podrían volverse un obstáculo en una negociación bastarda».
La reunión previa de Figuera en el Departamento de Estado
Figuera se reunió el pasado 22 de abril con el subsecretario del Departamento de Estado, Michael Kozak. En las redes oficiales de la Oficina del Hemisferio Occidental postearon una imagen de ellos dos en las que se anunció que fue un encuentro para «discutir vías hacia una transición democrática estable, ordenada y consolidada».
También se reiteró que «Estados Unidos apoya inequívocamente los esfuerzos para construir una agenda productiva centrada en soluciones y diálogo. Los días de la retórica combativa han terminado — es hora de tender puentes sobre las diferencias e iniciar un nuevo capítulo para todos los venezolanos».
Días después de la oposición representada por la Plataforma Unitaria Democrática y sectores que no hacen parte de ella viajaron a Panamá a una reunión con la líder opositora María Corina Machado, de la que resultó el llamado «Manifiesto de Panamá», un documento en el que se los partidos de la coalición que la respaldan y otras organizaciones le daban el pleno respaldo a la Premio Nobel de la Paz 2025 para encabezar una negociación con el régimen chavista venezolano. En ella tendría el papel prepondarente la exdiputada, quien hasta incluso definiría quiénes estarían al frente de las comisiones técnicas.
El documento se hizo público el 28 de mayo, días después del encuentro entre los diferentes dirigentes que habían estado presos o en el exilio por la persecución política en su contra por parte del chavismo.
Chavismo se niega a conversar con Machado
Sin embargo, el 9 de junio el secretario general del PSUV, Diosdado Cabello, descartó cualquier negociación con Machado, dada la aversión hacia su figura por parte de la cúpula chavista desde hace muchos años.
«Con ellos no está planteado nada y con ella menos. No ha habido ninguna reunión en ninguna parte del mundo, pero ellos se hacen su historia. Ella no está en condiciones de poner condiciones en el país, pura paja», insistió en la rueda de prensa semanal de la organización política que representa.
¿Cómo queda el Manifiesto de Panamá?
La politóloga María Puerta Riera explicó a El Pitazo que estas reuniones con Figuera son una «sorpresa», aunque mantiene la práctica de Estados Unidos por intentar posiciones nombres o figuras diferentes a Machado como ya hizo con Enrique Márquez cuando lo invitaron al Discurso de la Unión en meses pasados.
«Y ahora con la misma Figuera reconociendo las diferencias con Machado y la Plataforma Unitaria Democrática, entonces eso refuerza la negativa de EE. UU. de apoyar la transición liderada por Machado. Eso es altamente problemático, considerando el apoyo popular del que todavía goza su figura», expresó vía Whatsapp.
Señaló que el Manifiesto de Panamá fue intento fallido de Machado y la coalición por presionar a Estados Unidos, pero ahora con la llegada de Figuera significa que no dio los resultados que esperaban. «Eso pudiera sugerir que la Declaración de Panamá fue un intento por presionar a la Casa Blanco, que no tuvo el efecto esperado», recalcó.
Fernández añadió que bajo este escenario también es notorio que estén tres mujeres en la conducción política o como protagonistas de la actual realidad que vive Venezuela: María Corina Machado, Delcy Rodríguez y ahora Dinorah Figuee



