Miguelina Vásquez, madre del preso político Jesús Rafael Medina Vásquez de 40 años, denuncia que su hijo sufre un deterioro físico y emocional extremo desde su detención el 27 de diciembre de 2025 en Maracay, estado Aragua. Según su relato, el arresto ocurrió cuando salieron a hacer mercado y fueron interceptados por hombres armados en vehículos particulares que operaron sin identificación ni orden judicial. Durante el procedimiento, los desconocidos apuntaron con sus armas a Miguelina y a su nieto, un niño de seis años.
Jesús Rafael Medina Vásquez está recluido en la cárcel de Yare II, en Miranda, donde «ha sido sometido a golpes, descargas eléctricas y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes». Su madre señala que las condiciones de reclusión han estado marcadas por el ensañamiento y por la ausencia de garantías mínimas de integridad física.
El detenido, de profesión ingeniero, ha sido víctima de desaparición forzada. Uno de los episodios ocurrió el 28 de julio, cuando sus familiares acudieron al penal y les informaron que estaba «aislado», sin permitirles verlo ni ofrecer información sobre su paradero. Días después, Medina presentó lesiones en el rostro, sangrado por un oído y la nariz, además de pérdida temporal de la audición.
Miguelina Vásquez sostiene que el ensañamiento se ha extendido a su familia. Denuncia que han recibido amenazas directas para que dejen de exigir públicamente la liberación de Jesús.
«A mi hija le mandaron a decir que le bajara dos a las redes sociales, porque si no iban a arremeter contra la familia. Que ya sabían dónde vivimos, dónde trabajamos y dónde están los niños», afirmó en conversación con El Pitazo.
«Es un hombre decente y profesional»
Sobre los cargos que pesan sobre su hijo —terrorismo, financiamiento al terrorismo y asociación para delinquir—, Miguelina asegura que son fabricaciones destinadas a silenciarlo. «Lo están acusando de conspirar para matar a Nicolás Maduro. Mi hijo no tiene nada que ver con eso. Es un hombre decente y profesional».
La madre explica que la salud de Jesús se ha deteriorado gravemente. Es paciente renal desde los siete años, con hidronefrosis crónica en el riñón izquierdo, además de hipertensión, prostatitis y gastritis desarrolladas durante el encierro y las torturas. A pesar de las solicitudes formales ante la Defensoría del Pueblo y el Ministerio Público, no ha recibido atención médica especializada.
«Mi hijo necesita un urólogo y un cardiólogo. No lo han visto, ni le dan medicinas. No le dan nada. Sufre torturas y abandono médico en Yare II», afirma.
Llamado a Trump y a Marco Rubio
Miguelina Vásquez exige el cese del ensañamiento y la liberación inmediata de su hijo. Asegura que ya no confía en las instituciones venezolanas y que la vida de Jesús corre peligro dentro del penal. Por ello, dirige un llamado urgente a la comunidad internacional.
«Pido al presidente Donald Trump, al senador Marco Rubio, a la congresista María Elvira Salazar y a todos los defensores de derechos humanos que intercedan por mi hijo. Jesús está enfermo, está siendo torturado y su vida depende de que el mundo escuche este caso».
Insiste en que cada día sin atención médica representa un riesgo real para la vida de Jesús. Reclama fe de vida constante, acceso a especialistas y garantías mínimas de integridad física y emocional.



