Caracas.– «No creo que (a la oposición) se les permita siquiera estar en el comedor, mucho menos en la mesa», respondió el diplomático estadounidense James Story al analista de política, derechos humanos y seguridad en Latinoamérica Geoff Ramsey, quien se refirió este miércoles 9 de julio a la posibilidad de que la oposición venezolana participe en conversaciones con la administración de Nicolás Maduro que no necesariamente impliquen un cambio repentino de gobierno para no «perder su lugar en la mesa».
Ante el comentario en X (antes Twitter), Story, quien fue embajador de Estados Unidos (EE. UU.) en Venezuela entre 2018 y 2023, recordó que la administración de Maduro «se robó» las elecciones pese a que la oposición «ganó de manera aplastante» y que los actores de la oposición «son encarcelados simplemente por apoyar la democracia».
Tras la respuesta del embajador, Geoff Ramsey destacó que Estados Unidos tiene suficiente influencia para incentivar las negociaciones lideradas por Venezuela. «Creo que el tema principal es la agenda de esas futuras conversaciones. ¿Es hora de desempolvar el Marco de Transición Democrática de 2020 sobre el reparto de poder?», sugirió Ramsey.
Conflicto entre funcionarios de EE. UU. frustró acuerdo para canje de presos venezolanos en El Salvador
Las negociaciones entre Estados Unidos y Venezuela
Los comentarios de los estadounidenses surgen luego de que el medio The New York Times publicara una investigación en la que revela que un conflicto entre dos funcionarios estadounidenses impidió el canje de detenidos venezolanos deportados a El Salvador.
De acuerdo con el medio estadounidense, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el enviado especial de Trump para Venezuela, Richard Grenell, trabajaban en acuerdos paralelos y contradictorios con la administración de Maduro para lograr el canje de los venezolanos, ambos implicaban conversaciones con Jorge Rodríguez como representante de la administración de Maduro.
Por un lado, Rubio gestionaba el canje de presos estadounidenses y venezolanos a cambio de los migrantes deportados. Esta negociación, avanzada por el Departamento de Estado y John McNamara, encargado de negocios de la embajada de EE. UU. en Bogotá que también supervisa asuntos venezolanos, estuvo a punto de concretarse en mayo, con planes de envío de aviones simultáneos a El Salvador y Caracas para el intercambio.
En tanto, Grenell ofrecía permitir a Chevron continuar sus operaciones petroleras en el país a cambio de los presos estadounidenses y la liberación de unos 80 presos políticos venezolanos. Grenell habría creído contar con el apoyo de Trump, aunque no tenía la aprobación presidencial final.
Según el trabajo de The New York Times, la falta de comunicación y la pugna entre los funcionarios estadounidenses generaron confusión en el lado venezolano y, en última instancia, mantuvieron a los prisioneros estadounidenses y venezolanos encarcelados.
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