“Mi único delito ha sido decir la verdad". Con esa convicción, el teniente coronel del Ejército Igbert Marín Chaparro declaró este 9 de octubre ante el tribunal con competencia en Terrorismo que lleva su juicio y relató las torturas, los malos tratos y las restricciones familiares que denunció sufrir durante sus ocho años y siete meses de detención.
Durante su testimonio, que realizó desde El Rodeo I ya que la audiencia fue telemática, describió golpes, privación de medicamentos, esposamientos en posiciones antinaturales y condiciones de hacinamiento en la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), en Caracas. También recordó ser trasladado encapuchado y esposado, mientras custodios le hicieron creer que lo iban a asesinar.
Otro de los episodios que relató fue cuando junto a otros compañeros, recibían las sobras de comida de los custodios y debían hacer sus necesidades en el mismo lugar. “Estábamos en medio de excrementos, allí comíamos y cuando uno de mis compañeros vomitó, no teníamos con qué limpiar el lugar".
El teniente coronel cuestionó ante el juez que El Rodeo I sea presentado como un centro de máxima seguridad, ya que a su juicio, funciona como un espacio de máximo castigo. Afirmó que lleva dos años y ocho meses sin poder abrazar a su hermana, a quien sólo puede ver por 20 minutos, los días sábados, a través de un vidrio. Recientemente, le permitieron una llamada a su hijo la cual fue interrumpida a los cinco minutos.
“Esta será siempre una tribuna para decir la verdad y exigir justicia, y seguiré haciéndolo todas las veces que sean necesarias en los espacios que sean posibles", expresó ante el tribunal.
Al cerrar su intervención, reiteró: “Soy prisionero de la verdad, del honor y de la dignidad. Seguiré denunciando las injusticias mientras resisto desde mi fe en Dios".
Su denuncia contra el alto mando militar
Marín Chaparro fue detenido el 2 de marzo de 2018, cuando se desempeñaba como comandante del Batallón de Infantería Motorizada Juan Pablo Ayala, en Fuerte Tiuna, después de denunciar ante sus superiores las precarias condiciones de este centro, incluida la falta de alimentos para los soldados, equipos y recursos, así como presuntos hechos de corrupción dentro de la Fuerza Armada.
Lo acusaron de instigación a la rebelión y de participar en un movimiento conspirativo contra el gobierno de Nicolás Maduro. Cumplió su condena de siete años, pero antes de ser excarcelado fue implicado en una causa conocida como La Viñeta en la que lo señalan junto a José Montiel, José Moreno, José Mendoza y Audelino Bermúdez de planear un movimiento para rescatarlo de prisión.
Al salir de la audiencia del caso La Viñeta, el abogado Alfredo Romero, director del Foro Penal, señaló que las denuncias de tortura y tratos crueles e inhumanos formuladas por Igbert Marín Chaparro deben dar lugar a una investigación.
Cuestionó que el tribunal no la haya solicitado, pese a que la defensa lo pidió con base en la Ley Especial para Prevenir y Sancionar la Tortura y otros Tratos Crueles, Inhumanos o Degradantes, que establece la obligación de los funcionarios que conozcan estos hechos de denunciarlos ante las autoridades competentes, incluida la Defensoría del Pueblo.
La continuación del juicio se realizará el próximo 21 de octubre.



