Caracas.– La joven Merlys Oropeza fue excarcelada la noche de este 22 de julio en Maturín, luego de haber sido condenada el pasado 18 de junio a 10 años de prisión. Su caso generó conmoción y rechazo en la opinión pública venezolana, al considerarse «desproporcionada» la sentencia por un mensaje de WhatsApp donde criticaba a una jefa del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP).
La exdiputada María Carvajal, al confirmar la excarcelación de Oropeza la noche del martes, expresó en sus redes sociales: «Buenas noticias. Fue excarcelada Merlys Oropeza. Gracias a Dios y a todos los que hicieron posible estas excarcelaciones de gente inocente que jamás debieron estar lejos de su casa. Esperamos que las conversaciones continúen y que reine la sindéresis, y sean liberados todos».
Oropeza fue detenida el 9 de agosto de 2024, apenas once días después de las elecciones presidenciales del 28 de julio, en las que el gobierno de Nicolás Maduro proclamó una victoria de estrecho margen, mientras que la oposición denunció fraude electoral.
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Contexto de represión poselectoral y «operación tun-tun»
Su detención se produjo en medio de una ola de persecución que, tras las elecciones, dejó a más de dos mil personas detenidas en el país. Los Consejos Comunales habrían sido clave en la delación de vecinos opositores, en lo que se conoció popularmente como la «operación tun-tun», dirigida a quienes se pronunciaran públicamente contra el gobierno.
Según diversas denuncias, las detenciones se ejecutaron por participar en las elecciones a favor de la oposición, por protestas («cacerolazos») contra el supuesto fraude, o por mensajes en redes sociales y WhatsApp. A muchos de ellos se les aplicó la controversial «Ley contra el odio».
El mensaje específico por el que Merlys Oropeza fue condenada decía: «Estas son las palabras de la jefe del clap de la carolinas, calle 4, que triste ver a personas que prefieren la bolsa de gorgojos al futuro para sus hijos».
Indignación pública y clamor por la liberación
La condena de Oropeza había provocado una ola de indignación en redes sociales, donde se calificó la pena como «muy excesiva».
La situación emocional de Oropeza en prisión había llegado a un punto crítico, confesando en una carta a sus padres que «no tiene ganas de vivir» y que el encierro la había llevado a un «estado emocional deplorable».



