Por Andrea Barrios
Barquisimeto.- La presa política Emirlendris Benítez se presentará este 17 de agosto ante los tribunales para conocer las condiciones y el tipo de medida bajo el cual se produjo su excarcelación, tras ocho años tras las rejas que culminaron este 14 de agosto en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF). En 2022, fue condenada a 30 años de prisión.
En una entrevista concedida a Circuito Éxito este lunes, Benítez señaló que todavía se encuentra en shock. Así describe ella misma esta realidad, de la que aún desconoce el expediente y las medidas sustitutivas de libertad, detalles que espera le sean explicados en tribunales. Hasta ahora, sus allegados presumen que le otorgaron una medida humanitaria.
“Para mí ha sido demasiado triste todo este tiempo perdido que estuve allá… Ando como en shock, ya llevo varios días desde el momento en que salí levantándome cada rato y el primer día no logré dormir", relata la también madre, quien finalmente pudo abrazar a sus hijos en el calor de su hogar.
Previamente, la familia explicó a El Pitazo que, tras el precedente de la excarcelación de una compañera de Emirlendris la mañana del 14 de agosto, intuyeron que ella saldría de prisión. Una llamada telefónica efectuada por la propia Benítez desde el penal fue la notificación del mayor anhelo de esta familia: tenerla en casa.
Pese a toda la experiencia tras las rejas, Emirlendris comentó que, sean cuales fueren las condiciones que le informen en los tribunales, se quedará en Venezuela y, sabiendo lo que es sufrir las consecuencias de una detención arbitraria, alzará la voz para pedir por la libertad de los presos políticos en el país.
Condiciones de salud y primeros días en casa
A Emirlendris todavía le cuesta creer que está en casa; describió su salida de prisión como un renacer.
“Creo que tendré que adaptarme cada día… es como volver a vivir… es una felicidad que uno siente, es volver a renacer", fueron sus palabras sobre sus primeras horas en libertad.
En los próximos días, informó que lo primero que quiere hacer es someterse a un chequeo médico para conocer con precisión su estado de salud, que la mantiene hasta ahora en una silla de ruedas tras los tratos recibidos bajo custodia del Estado venezolano. Además, desea buscar ayuda psicológica.
Su estadía en prisión
Durante los ocho largos años de reclusión, Emirlendris indicó durante la entrevista que solo tres cosas le permitieron sobrellevar la situación: la fe en Dios, las visitas de su familia, especialmente de sus hijos, y la música.
Describió que antes de ingresar al INOF no sabía nada de música, pero adentro logró aprender a leer notas musicales y hoy toca el violonchelo.
“En la orquesta, la vida triste que tenía me la hicieron ver un poquito más alegre con la música… Fui a ocho conciertos a los que me llevaron y doy gracias a todos ellos", expresó al referirse a la agrupación musical del penal.
Motivos de la detención
De acuerdo con declaraciones en 2020 de Stefania Migliorini, abogada de la ONG Foro Penal, para 2018 Emirlendris poseía un vehículo registrado en una línea de taxi que solía manejar su pareja, Yolmer Escalona. El día de la detención, a altas horas de la noche, recibieron una llamada para realizar un traslado desde Barquisimeto hasta Barinas y aunque al principio no querían aceptar el servicio, terminaron cediendo por necesidad económica, reseñó Crónica Uno.
Al salir de Acarigua, fueron interceptados por la Policía Nacional Bolivariana (PNB). Los funcionarios identificaron que los pasajeros, José Miguel Estrada González y Alberto José Bracho Rosques, estaban supuestamente solicitados por los hechos del 4 de agosto de 2018. Ese día, Néstor Reverol, ministro de Interior, Justicia y Paz en aquel entonces, informó sobre el uso de drones con explosivos C4 en un atentado contra Nicolás Maduro. Emirlendris, sin embargo, desconocía el motivo de su aprehensión.
Fue trasladada a la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) en Acarigua, luego a Boleíta y posteriormente al INOF. Según sus familiares, inicialmente fueron acusados de piratería de carretera, posesión de drogas y complicidad en el supuesto atentado. Cuatro años después de su arresto, el 4 de agosto de 2022, el Tribunal Especial Primero de Juicio la condenó a 30 años de prisión por delitos asociados al terrorismo.
Denuncias de tortura y derechos humanos
La abogada Migliorini precisó que tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de la ONU ratificaron que la detención fue arbitraria y exigieron su liberación por razones de salud.
Durante su reclusión, Benítez denunció haber sido víctima de torturas y malos tratos. Estaba embarazada al momento de su detención y, de acuerdo con el Foro Penal, perdió al bebé mientras se encontraba bajo custodia del Estado. La organización también documentó que fue aislada en una celda de castigo conocida como «tigrito» y que, durante el proceso judicial, sus abogados solicitaron reiteradamente su traslado a un centro de salud ante el grave deterioro de su condición física, peticiones que fueron ignoradas durante años.
Y aunque recibió una medida cautelar de la CIDH en 2020, no fue sino hasta este 2026 cuando se materializó su salida de prisión y su reencuentro con sus seres queridos.


