En las últimas dos semanas, desde que la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado anunció su inminente regreso a Venezuela después del doble terremoto del pasado 24 de junio, en Estados Unidos este deseo comenzó a provocar una serie de reacciones oficiales y por versiones de prensa que dejaban, en principio, una posición de rechazo a esta aspiración de la premio Nobel de la Paz 2025.
Después, estas declaraciones, aunque con matices, la postura estadounidense se ha mantenido: ese país considera inconveniente que Machado vuelva en las actuales circunstancias y ahora alegan razones de seguridad.
«La política del Departamento de Estado es clara: no vamos a obstruir el regreso de María Corina a Venezuela«, declaró este 15 de julio el subsecretario adjunto para América del Sur, Luis Méndez, ante el Congreso estadounidense durante una audiencia.
Sin embargo, aseguró que aún trabajan para evitar su arresto al arribar a Venezuela, algo en lo que dijeron trabajan con la administración de Delcy Rodríguez.
“Creo que hay trabajo que debemos hacer en el contexto de Venezuela, para que cuando regrese no la arresten", agregó Méndez en esa audiencia para posteriormente añadir ante la pregunta de si habían hecho saber la posición estadounidense sobre el retorno de Machado a quienes regentan el poder en Venezuela: “Sí, se lo dejamos muy claro a las autoridades interinas" fue la respuesta de Méndez al tema.
Pero insistió en que la actual Ley de Amnistía, aprobada por el Parlamento controlado por el chavismo el 19 de febrero pasado, no cubría una protección para la líder opositora.
Departamento de Estado sobre regreso de Machado: sí, pero no
Dos días antes, el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, también en una audiencia ante el Subcomité de Exteriores del Senado estadounidense, afirmó que trabajaban con Rodríguez para garantizar el retorno seguro de Machado, algo en lo que aún no tenían una posición unificada.
“Nosotros no nos oponemos a su regreso. Ella no es una prisionera. Pero al mismo tiempo dejamos claro que en estas circunstancias estamos tratando de lidiar con el terremoto", remató sobre el tema.
La semana anterior, el presidente Donald Trump cuando regresaba desde Ankara, Turquía, respondió desde el avión presidencial estadounidense que él no había ordenado el bloqueo de dos intentos de Machado por volver a Venezuela.
Ante la insistencia de una periodista después de que versiones de medios estadounidenses dijeran que la Casa Blanca bloqueó su intento por volver, desde Curazao primero y luego desde Panamá, Trump respondió: Oh, no, no, para nada. No, ella es fantástica, ella es una persona maravillosa".
La Casa Blanca ha estado activa en aportar la ayuda logística, económica y desde el terreno para hacer frente al doble terremoto del 24 de junio en Venezuela. Un despliegue que incluye un puente humanitario, la presencia de militares encabezados por un jefe de los Marines, así como el respaldo de empresas estadounidenses para el envío de ayuda humanitaria.
Su presencia en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, en La Guaira, llevó a pensar que estaban encargados de la administración de la principal terminal aérea del país que quedó severamente dañada por los sismos, aunque posteriormente la administración Trump desmintió que estuvieran gestionando el lugar.
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El reinicio del diálogo tutelado por Washington
Y esta semana, tras el anuncio de la Asamblea Nacional de 2015 de reiniciar el diálogo con el chavismo a partir del próximo 1 de agosto para avanzar hacia una transición democrática, el propio Marco Rubio, secretario de Estado, compartió el mensaje al darle repost en la cuenta de X de este Parlamento.
Esto llevó a que posteriormente se emitiera un escueto comunicado desde el Legislativo controlado por el chavismo, en el que con la firma de Jorge Rodríguez se ratificara ese encuentro “para el fortalecimiento de la democracia", días después de que el mismo hermano de Delcy Rodríguez declarara que “no tenían cabeza" para hablar de renovación del CNE o el Tribunal Supremo de Justicia.
The New York Times publicó un reportaje en el que señalaba a Rubio de mantener una comunicación fluida con Delcy Rodríguez, con quien incluso intercambiaba selfies y consultaba todas las medidas a tomar en Venezuela, una especie de gobernante de facto desde Estados Unidos.
Este medio señaló que el funcionario, antiguo senador por Florida y uno de los más acérrimos críticos del chavismo, «controla de facto las finanzas de Venezuela, la distribución de sus recursos naturales y su gobierno». Además de que «está profundamente involucrado en las operaciones cotidianas del país».
Fue él quien se habría comunicado directamente con Delcy Rodríguez el 3 de enero tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas a quien la forzó a cooperar bajo la amenaza de una acción militar más fuerte contra el país.
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Rubio, el virrey de Venezuela
Desde entonces, Estados Unidos maneja los recursos energéticos como la venta del petróleo y ha forzado al chavismo a reformar en petróleo y minería, así como a comenzar la liberación de presos políticos, aunque sobre ello no han hecho la presión necesaria para que salgan de las cárceles todas las personas arrestadas por motivos políticos.
El Times calificó a Rubio como una especie de “virrey" y con analistas criticó la posición estadounidense sobre Caracas al considerar que convirtieron a Venezuela en “una colonia de facto".
Más allá de las críticas, la realidad es que el Departamento de Estado, según fuentes de El Pitazo, llamó en febrero pasado a la exparlamentaria Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, con quien comenzó a idear una hoja de ruta para la transición democrática.
Llama la atención que escogiera a esta dirigente, alejada de Venezuela desde que se fue al exilio en el año 2018 y quien no tiene un arraigo popular o liderazgo dentro de la coalición opositora que respalda a Machado desde que ganó las primarias del 22 de octubre de 2023.
A Figuera la mostraron oficialmente el pasado 22 de abril junto a Michael Kozak y la sorpresa mayor ocurrió el 18 de junio. Llegó a Caracas, se reunió primero con el encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos, John Barrett, y posteriormente con Jorge Rodríguez en el Palacio Federal Legislativo.
Por separado, ambos anunciaron el inicio de una mesa técnica paritaria para la transición, aunque los terremotos del 24 de junio pausaron ese primer acercamiento.
Dentro de la oposición agrupada en la Plataforma Unitaria Democrática continúan las discusiones, iniciadas el 15 de julio, para dar una respuesta a estos diálogos, pero hay tensiones entre mantener la posición del liderazgo de Machado en este proceso y no interferir en los deseos de Washington.
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Las imposiciones del Departamento de Estado
A El Pitazo le confirmaron que aunque Dinorah Figuera presentó un plan al Departamento de Estado en el que pedía involucrar a la coalición opositora, la oficina de Marco Rubio tenía su propio plan con el que se está trabajando y en el que es esta dependencia la que decide quiénes van a sentarse con el chavismo desde el mes próximo.
Este 16 de julio, el portavoz del Departamento de Estado Tommy Pigott, saludó la reunión que se retomará desde el 1 de agosto.

“Este anuncio representa un importante paso adelante en el proceso de reconciliación política y se basa en la reunión del 18 de junio entre los representantes. Aplaudimos el compromiso de fortalecer las instituciones democráticas, mejorar el sistema electoral y restablecer las garantías para la participación política", dijo en una declaración de prensa.
En ella añadió que los terremotos pusieron de manifiesto “la urgencia de la unidad, un liderazgo responsable y la existencia de instituciones capaces de servir al pueblo venezolano".
También hizo énfasis en que ese encuentro busca “impulsar la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional de Venezuela".




