Por: César Batiz.
En las complejas y opacas relaciones internacionales del gobierno de Nicolás Maduro, hay un nombre que aparece una y otra vez, aunque sin cargo oficial ni embajada: José Luis Rodríguez Zapatero.
El expresidente español, uno de los asesores del actual jefe de gobierno de España, Pedro Sánchez, ha sido, por más de una década, algo más que un mediador; ha actuado como un puente diplomático, un vocero informal y, desde el viernes 18 de julio, se parece más al otro canciller de Nicolás Maduro.
Este viernes 18 de julio, ocurrió el intercambio de 10 presos políticos estadounidenses, el anuncio de excarcelación de 80 presos políticos venezolanos y el regreso de 252 ciudadanos retenidos en la cárcel del Cecot en El Salvador, la gran mayoría de ellos acusados como miembros del Tren de Aragua por la administración de Donald Trump, aunque menos de una decena de ellos tiene antecedentes de delitos graves.
De acuerdo con figuras como Maduro y Diosdado Cabello, Rodríguez Zapatero logró la negociación que, según el oficialismo, se realizó directamente con la administración de Trump. Esta versión apunta a que el expresidente español debió ser el puente para hablar con el secretario de Estado, Marco Rubio, quien fue el negociador del lado estadounidense, a pesar de que el oficialismo trata de ocultarlo.
Otras fuentes indican que estar intermediación no ocurrió y solo se trata del deseo de Maduro de validar al expresidente español como el negociador, por eso podemos decir que Rodríguez Zapatero es ahora el otro canciller de Maduro.
Mientras tanto, 14 presos políticos venezolanos con nacionalidad española siguen detenidos sin que su liberación sea prioridad, pese al poder de interlocución que Zapatero presume, entre ellos Rocío San Miguel, la experta en temas militares secuestrada por organismos de seguridad del Estado en febrero de 2024.
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