Doblete ideológico: Imperialismo y comunismo

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Venezuela parece ser un caso único en la historia en el que un grupo protocomunista y una fuerza capitalista neo imperial se unen para seguir explotando a todo un pueblo

Por: Julio Túpac Cabello

Si somos presas del azar, entonces fuimos elegidos consecutivamente por los extremos de la fortuna y el infortunio. Pasamos de ser el país con más progreso, libertades, riquezas y movilidad social de la región a ser un país aislado, con creencias superadas, que retrocedió en materia de salud pública dos siglos, destruyó su educación y le cayó a palos al capital. 

Si nos medimos por libre albedrío, encontraremos la misma paradoja. Venezuela fue durante toda su historia una heroica forjadora de libertades en su propio seno y en todo el continente. Y al mismo tiempo tiene un amor por el caudillismo que no desaparece. Fuimos de la libertad más moderna y democrática a la febril alienación por un uniformado cantinflérico que se agarró todo un país para él y sus ladrones, suprimiendo la libertad de todos con tal de mandar de sol a sol.  

Y si nos regimos por los grandes ismos que han dominado la humanidad, estamos quizás ante un caso único en el que un país ha sido azotado, al mismo tiempo, por ideas comunistas e imperialistas. Expropiación, colectivismo, ausencia de libertades, autoritarismo y arbitrariedad, por un lado, y por el otro, la fuerza de un país poderoso plantado con su ejército y negociando con esos mismos comunistas con tal de obtener las riquezas naturales. 

No es cualquier cosa. Después de 28 años en el poder, el chavismo, que secuestró la voluntad popular, la institucionalidad, eliminó las libertades y empobreció infinitamente a Venezuela, da un giro que traiciona completamente el discurso que tienen décadas cacareando con tal de quedarse en el poder y negocian con el que ha sido el más ruin, déspota, cruel y corrupto gobierno que ha tenido EStados Unidos en al menos medio siglo. 

Para los que creíamos que nada podía ser peor, nos esperaba el destino. 

El chavismo, una banda de ladrones y traficantes que se han quedado en el poder en contra de la voluntad popular, metiendo preso a quien disienta, cerrando medios, censurando, robándose el capital privado y usando el petróleo de todos los venezolanos para su propio enriquecimiento, en nombre de una revolución de papel mache, negocia con una pistola en la cabeza con un país que ha sido al mismo la bandera de la libertad moderna y los abusos militares más conspicuos, como han sido la gran mayoría de los imperios de la historia. 

El hombre que se burla de los discapacitados, que insulta a quienes lo confrontan, que ha sido condenado por violación, que confesó no pagar impuestos, que destruye el orden mundial, hace guerras injustificadas y trata a los inmigrantes como animales, negocia con fluidez, operativo militar de por medio, con un régimen que hasta ayer era antiimperialista y enemigo de las burguesías. 

Parece que elegir, tener instituciones, estado de derecho, ser libre de vocación, religión e ideas para los venezolanos no es asunto de los gobernantes que han secuestrado el poder ni del nuevo jefe de la banda, que, oh sorpresa, estaba literalmente en el bando contrario. 

Desgracias y paradojas dobles, como el sismo que acaba de azotarnos, pero desde la política y el poder.   

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