Sharick Michell Maita Suárez (20) fue detenida el 12 de noviembre de 2024. Estaba embarazada y tuvo dos amenazas de aborto en la cárcel. El 19 de junio de 2025 dio a luz, pero su bebé nació con complicaciones. El recién nacido quedó hospitalizado y ella fue enviada de nuevo a un calabozo. Sus parientes piden que revisen su caso y sea liberada. La joven atraviesa una crisis depresiva.
Maita Suárez es oriunda de Ciudad Guayana, estado Bolívar, pero está detenida en la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de Quibor en el estado Lara. Ambas ciudades están separadas por 939 kilómetros, lo que representa un trayecto de 13 horas en carro.
A la joven la involucran con una estafa en perjuicio de la alcaldía del municipio Jiménez del estado Lara. Sus parientes niegan cualquier vinculación con este caso y aseguran que nunca había viajado a esa entidad hasta el día que la trasladaron desde el estado Bolívar por orden de un fiscal del Ministerio Público (MP).
En el expediente que se levantó, la policía dejó sentado que a Sharick Michell la habían detenido cuando transitaba por una vía pública en Ciudad Bolívar. Los funcionarios que actuaron aseguraron que llevaba documentos y claves de una entidad financiera, pero su mamá lo niega y afirma que fue arrestada en la casa de un amigo, mientras cenaba.
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En medio de su detención la golpearon y la torturaron, tanto así que le dio una crisis de pánico que ameritó que la trasladaran a un hospital.
“La investigación está llena de irregularidades. He tocado todas las puertas a nivel judicial y no me han brindado apoyo. He solicitado medidas e, incluso, un avocamiento en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y no recibo respuesta, aun cuando mi hija estuvo a punto de morir", dijo a El Pitazo Jossi Suárez, madre de la joven, el 1 de julio.
85 días hospitalizada
Cuando Sharick Michell fue arrestada no sabía que estaba embarazada. Un sagrado fétido, días después, prendió las alarmas. Su mamá gestionó un vehículo para trasladarla de los calabozos al hospital, previo permiso de un tribunal, y fue así como la examinaron: tenía ocho semanas de embarazo y un conato de aborto.
La familia contrató una enfermera para que le aplicara el tratamiento en el centro de detención; sin embargo, a las 25 semanas la joven tuvo una nueva amenaza de aborto, a causa de placenta previa y preeclampsia.
“Comenzó a tener contracciones y la trasladaron al hospital Baudilio Lara de Quibor. Allí estuvo 85 días con tratamiento para madurarle al bebé. A las 37 semanas de embarazo le hicieron cesárea, porque el niño nunca descendió y estuvo 30 horas sin líquido dentro de barriga", contó la mamá de la parturienta, quien considera que el nacimiento de su nieto es un milagro.
Encerrada y con depresión
El bebé nació con taquicardia y niveles anormales de bilirrubina. Fue hospitalizado unos días y luego dado de alta. Actualmente está con su abuela en la casa de una mujer que les dio cobijo en el estado Lara, como un acto humanitario.
Sharick Michell regresó a los calabozos, con un cuadro depresivo más agudo del que tenía antes de dar a la luz y un tratamiento médico debido a varias complicaciones. Así lo certifican los informes médicos que le entregaron al abandonar el hospital. La joven requiere atención psiquiátrica.

“En la celda estaba durmiendo en el piso, ahora le acondicionaron un espacio pequeñito donde antes había un baño. Solo cabe una cama. Está muy triste por estar encerrada, hacinada, aislada, sola y tiene depresión post parto", detalló Suárez.
A diario su mamá le lleva el bebé para que lo amamante. En una de esas visitas la joven le entregó una carta. En el escrito le contó los días amargos que está viviendo tras las rejas y su desgano.
“Me escribió que no quería comer", comentó su madre a El Pitazo, en medio de la preocupación que le generaron esas palabras de su hija.
Pide atención del fiscal
Jossi Suárez hace un llamado al juez que lleva el caso de su hija y al fiscal general de la República, Tarek William Saab, para que se haga una investigación transparente.
Su súplica es clara: “que se compruebe que mi hija no tiene nada que ver con los delitos que le están imputando".
“Una madre no merece que la separen de su hijo, ni a un niño de su madre y mucho menos de una manera injusta", destacó Suárez.
La mujer espera que su llamado sea escuchado y pueda regresar a Ciudad Guayana con su hija y su nieto, lo antes posible.



