Migrantes venezolanos: «Estamos rotos y debemos fingir en nuestros trabajos»

Los venezolanos en el exterior viven la tragedia del país a distancia, con lágrimas incontrolables y sin poder parar sus actividades laborales. Con el corazón a miles de kilómetros de distancia, comparten los centros de acopio y formas de ayudar como la única forma de sentirse cerca de su país y de las víctimas.

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Táchira.- La tragedia del país también afecta a los migrantes venezolanos. Desde distintos países, connacionales contaron a El Pitazo el dolor de ver en redes sociales o por testimonio de amigos y familiares las consecuencias de los terremotos ocurridos el pasado 24 de junio y no poder ayudar en el terreno.

Eliana Bastos reside en Madrid, España, desde hace cuatro años. Aunque su familia es oriunda del estado Táchira, siente tristeza a toda hora por cada imagen o video que de Venezuela. Llora con cada publicación y los kilómetros de distancia le resultan aun mayores.

Bastos trabaja como animadora de eventos infantiles, lo que para ella es la mayor contradicción de su vida en este momento: «Estamos rotos y debemos fingir en nuestros trabajos, actuar como si no pasara nada».

Durante las fiestas a las que la contrataron los días 25 y 27 de junio, la venezolana debió ir constantemente al baño porque las lágrimas brotaban sin poder contenerlas, pese a que debía cantar, jugar y sonreír en las celebraciones a las que asistió.

Otros migrantes venezolanos

Patricia Vergara reside en México pero toda su familia está en Maracay, estado Aragua. Aunque el edificio donde viven su mamá y sus dos hermanas no sufrieron daños estructurales que lo hagan inhabitable, su angustia es continua.

La joven de 24 años teme que con las réplicas las grietas del apartamento puedan empeorar. Llora. Llora mucho. No solo por el miedo de lo que pueda pasar con su familia sino al ver cómo quedaron otras zonas del país.

Aunque la venezolana intenta no ver noticias a toda hora, le resulta imposible. Ver los videos e informaciones la agobian y tranquilizan por igual. 

El pasado 26 de junio el beisbolista profesional William Contreras rompió en llanto minutos antes de iniciar un partido: «Me duele estar aquí, venir y tener la cara como que estamos felices y por dentro uno queriendo ayudar al país de uno pero no se puede, así es la vida del pelotero».

El receptor en las Grandes Ligas (MLB), oriundo de Puerto Cabello, estado Carabobo y que juega con los Cerveceros de Milwaukee, resaltó que las muestras de apoyo y cariño son buenas pero lo que verdaderamente se necesita es ayuda y poder estar en el país.

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