Caracas.– La venezolana Yoelí Altagracia Bracho Casanova, de 26 años, fue deportada a Venezuela junto a su hija de un año y ocho meses de edad, ciudadana estadounidense por nacimiento, apenas tres días después de ser detenida por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante una cita migratoria en Jacksonville, Florida.
Bracho Casanova, quien residía en Estados Unidos desde hace cinco años junto a su esposo, el cubanoamericano Samuel Peña, fue arrestada el pasado jueves, 11 de junio, y trasladada horas después a un centro de detención en Texas con la menor Rebeca Peña Bracho.
Según relató su esposo en una entrevista difundida por el medio CiberCuba, el abogado de la familia acudió a la cita migratoria con una solicitud de suspensión de deportación, además de la petición de perdón por entrada irregular y la documentación de la solicitud de residencia permanente. Sin embargo, los agentes habrían rechazado recibir esos documentos.
Peña aseguró que madre e hija fueron trasladadas de madrugada a Texas, lo que, a su juicio, impidió que el equipo legal pudiera presentar la documentación correspondiente dentro de la jurisdicción donde se encontraba el caso.
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La familia afirmó que no tuvo comunicación con Bracho desde el momento de la detención hasta el domingo, cuando logró realizar una breve llamada telefónica desde el centro de detención. Durante esos días, Samuel Peña acudió a oficinas de ICE para solicitar información sobre el paradero de su esposa y su hija.
Bracho ingresó a Estados Unidos mediante un parole humanitario y no registra antecedentes penales, de acuerdo con el testimonio de sus familiares. Además, contaba con una petición familiar I-130 aprobada desde 2024 por su matrimonio con un ciudadano estadounidense.
La abuela de la menor, Yosvania Fajardo, también ciudadana estadounidense, pidió públicamente que un juez revisara el expediente antes de concretarse la deportación, aunque posteriormente conoció que ambas ya habían sido enviadas a Venezuela.
El abogado del caso advirtió que, tras la deportación, el proceso para que Yoelí Bracho pueda regresar legalmente a Estados Unidos podría extenderse hasta por una década, lo que supondría una prolongada separación de su familia si no prosperan otras vías legales.
Vea la entrevista de Ciber Cuba aquí.



