Exalcalde Carlos García regresa a Venezuela al ser deportado por EE. UU.: estuvo ocho meses detenido por ICE

El dirigente político de Mérida, que se fue de Venezuela en 2017, fue arrestado en una cita rutinaria en EE. UU. El 30 de septiembre regresó al país en medio del endurecimiento de las políticas migratorias de la administración Trump

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El exalcalde del municipio Libertador de Mérida, Carlos García, llegó a territorio venezolano este miércoles 30 de septiembre de 2026. García fue deportado por las autoridades de Estados Unidos luego de pasar más de ocho meses bajo la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

El dirigente político arribó al aeropuerto de Barcelona, en el estado Anzoátegui, en uno de los dos vuelos que repatriaron a 353 venezolanos, y posteriormente se trasladó a la localidad de Lechería para reencontrarse con sus familiares. Su hermana, Yohana García, confirmó que fue liberado tras su llegada y se encuentra bien.

Su retorno pone fin a un largo calvario migratorio, cuya travesía comenzó casi una década atrás. En 2017, García ejercía como alcalde de Mérida y se convirtió en uno de los líderes visibles de la oposición durante las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro de ese año.

Debido a su rol, fue víctima de la judicialización del Estado venezolano. El Tribunal Supremo de Justicia lo destituyó y lo condenó a 15 meses de prisión por negarse a levantar las barricadas durante las manifestaciones ciudadanas. Para evitar la cárcel, García y su esposa, Gabriela Duarte, tomaron la decisión de huir de Venezuela ese mismo año.

Inicialmente se radicaron en Cúcuta, Colombia, donde permanecieron varios años antes de buscar refugio en Norteamérica.

En el año 2022, la pareja y sus dos hijos menores de edad cruzaron el río Bravo y se entregaron a la patrulla fronteriza estadounidense. Aunque entraron de manera irregular, García inició de inmediato los trámites legales para solicitar asilo político, argumentando la persecución en su país.

Tras un breve proceso inicial, fue dejado en libertad. Durante casi cuatro años, cumplió de manera estricta y regular con todas sus citas de control migratorio cada tres meses. Sin embargo, el panorama cambió el 23 de enero de 2026. Lo que debía ser una cita rutinaria de control en las oficinas de ICE se transformó en una pesadilla. Sin mayores explicaciones, los agentes federales esposaron al exalcalde en una habitación y se lo llevaron detenido.

García fue trasladado a la cárcel del condado de Butler, en Hamilton, Ohio, el estado donde residía con su familia. «Huimos de Venezuela para que no fuera detenido… y lo detuvieron aquí», relató su esposa en su momento a medios internacionales. En ese entonces, detalló que sus abogados llegaron a introducir un hábeas corpus sin éxito.

En el año 2022, la pareja y sus dos hijos menores de edad cruzaron el río Bravo l Foto: Instagram Carlos García

Tolerancia cero

La detención y posterior deportación de Carlos García se contextualiza dentro del endurecimiento de las políticas migratorias impulsadas bajo la administración de Donald Trump.

Con un enfoque de «tolerancia cero» y la priorización de las deportaciones masivas, el gobierno estadounidense ha intensificado la captura de migrantes, revocando el beneficio de la libertad condicional incluso para aquellos solicitantes de asilo que, como García, no poseían antecedentes penales y cumplían fielmente con sus citas regulatorias.

El caso del exalcalde refleja cómo las nuevas directrices de ICE ejecutan expulsiones de forma estricta y expedita. Se trata de una medida que afectan a miles de familias que se consideraban protegidas por el sistema de asilo.

Lo bajaron del avión

Los más de ocho meses de reclusión causaron un severo daño en el dirigente político. Según denuncias previas de su familia, García tuvo que ser hospitalizado en dos oportunidades.

El proceso final estuvo lleno de incertidumbre. En febrero se le notificó una orden de deportación a Ecuador —país que inicialmente aceptó— y el exalcalde llegó a desistir de sus apelaciones para agilizar el traslado. Sin embargo, tras ser movilizado de Ohio a Luisiana, fue bajado del avión a última hora sin explicaciones para sus allegados.

Finalmente, las autoridades estadounidenses ejecutaron su repatriación directa a Venezuela a través de los vuelos número 174 y 175 de la «Gran Misión Vuelta a la Patria». Tras pisar suelo oriental en Anzoátegui y pasar por los protocolos logísticos de las autoridades locales, Carlos García fue cobijado nuevamente por su familia en su país natal.

«Un exilio forzado»

Visiblemente afectado y entre lágrimas, el exalcalde ofreció declaraciones este jueves 1 de octubre en una entrevista con el periodista Sergio Novelli. “Me fui en un exilio forzado con mi familia y estoy bastante conmocionado. Regreso con un estado de salud complicado porque perdí más de 20 kilos, y fue un tiempo valioso que perdí de estar con mis hijos", confesó conmovido.

Durante el espacio, García cuestionó las contradicciones de los procesos de asilo en los Estados Unidos. “Mucha gente no se explica cómo a mí, teniendo una sentencia de prisión y una orden de captura, no me aprobaron mi asilo; mientras que en EE. UU. hay personas vinculadas al régimen que están protegidas y tienen asilos aprobados. Pero bueno, Dios sabe por qué hace las cosas", manifestó.

El dirigente lamentó la realidad que constató tras las rejas de los centros de detención norteamericanos, solidarizándose con la situación de miles de venezolanos que siguen atrapados en cárceles estadounidenses esperando por deportaciones que no se ejecutan, sumidos en la incertidumbre y desprotección legal.

A pesar del duro proceso vivido, García ya mira hacia el futuro y prepara su retorno al occidente del país. Aunque todavía permanece en el estado Anzoátegui, confirmó que será este viernes cuando finalmente viaje para reencontrarse con su familia.

“Quiero regresar a mi ciudad, Mérida. Mañana estaré reencontrándome con mis hijos y espero seguir sirviendo a la causa democrática", concluyó.

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