Trabajadores playeros buscan opciones para subsistir: balnearios de La Guaira continúan desolados

Comerciantes y prestadores de servicios en las playas de La Guaira enfrentan la paralización total de su actividad económica tras el doble terremoto del 24 de junio. Entre la pérdida de sus viviendas, el duelo por empleados fallecidos y la falta de servicios básicos, los trabajadores playeros evalúan migrar a Caracas o instalar puestos informales de comida en las vías para sobrevivir a la crisis

-

Caracas.- Miguel de Sousa permanece dentro de su local cerrado en la avenida principal de Playa Verde, en La Guaira. Donde antes se escuchaba el ruido de los turistas acompañado del sonido del mar, ahora impera el silencio de un balneario detenido en el tiempo tras los dos terremotos del pasado 24 de junio. Miguel no solo perdió su fuente de ingresos; la estructura donde funcionaba su negocio es ahora también su refugio temporal porque su casa quedó derrumbada. 

“Ahorita vivimos aquí en el local. Tenemos nuestra carpa aquí", dijo De Sousa a El Pitazo, mientras señala el espacio donde antes atendía a decenas de visitantes.

La realidad de Miguel es la de cientos de trabajadores de la costa guaireña que pasaron de ser empleadores a vivir de ayudas o de los ahorros que se agotan. No son ajenos al dolor que embarga a la entidad, al contrario, también lo viven, y en medio de ese sentimiento deben buscar opciones para subsistir. El local que Miguel comparte con su esposa empleaba a seis personas. Hoy, ese equipo de trabajo está disperso y también afectado por la tragedia. Una de sus trabajadoras más antiguas murió durante el doblete sísmico. 

“Teníamos nuestros empleados y lastimosamente con el terremoto no los tengo trabajando. Una de mis muchachas falleció, una de las más viejas. Lamentablemente supe que murió", dijo Miguel con voz entrecortada.

Vivir entre escombros y sin servicios

La situación en el sector Playa Verde es crítica debido a los problemas en la vialidad y la ausencia total de turismo. Los comerciantes explican que, aunque quisieran abrir, no hay condiciones mínimas para garantizar sus labores. Los servicios básicos, que ya fallaban antes de la tragedia, desaparecieron tras los movimientos telúricos. “No hay turismo, no hay vialidad, están arreglando todo y realmente no podemos hacer nada", señaló de Sousa.

La falta de energía eléctrica y agua potable complica cualquier intento de reactivación. Los comerciantes deben llenar pipotes para contar con algo de agua. La luz es intermitente, lo que pone en riesgo los equipos de refrigeración que sobrevivieron a los derrumbes. “Ahorita no vale la pena para nada abrir, ni las neveras, ahí las tengo para que no se me vayan a dañar", relató el comerciante sobre la imposibilidad de mantener productos frescos.

A esto se suma el alto costo de la vida en la zona de desastre. Los trabajadores denuncian que los precios de los insumos básicos en La Guaira se han triplicado, lo que les impide reabastecerse con el poco capital que les queda. “Aquí tú vas a comprar algo y te lo ponen el doble, triple, y sin dinero no puedes hacer nada. Sin trabajo no puedes hacer nada", dijo De Sousa, quien además explicó que necesita recursos para viajar a Caracas, donde los precios son más accesibles.

Puerto Viejo La Guaira
Los comerciantes explican que, aunque quisieran abrir, no hay condiciones mínimas para garantizar sus servicios | Foto: El Pitazo

Salir de la zona de desastre

La crisis también afecta a los hijos de los trabajadores locales. Miguel describe cómo el estrés afecta a los más pequeños del sector. Relata que su hijo, de unos cinco años, sufre de nervios cada vez que escucha el paso de los camiones de ayuda o maquinaria pesada, asociando el ruido con los temblores.

La situación llevó a esta familia a considerar el abandono temporal de sus espacios de trabajo en la playa para buscar resguardo en la capital. Su idea es conseguir un lugar en un refugio en Caracas donde puedan estabilizarse y, eventualmente, iniciar pequeños emprendimientos informales como la venta de empanadas o comida rápida para generar ingresos inmediatos.

Miguel es enfático en que no desea depender de las bolsas de ayuda que traen los camiones, un proceso que describe como degradante. “No necesitamos que nos den algo de comer como si fuéramos un mendigo pidiéndole a los camiones. Necesitamos que por favor si nos pueden ayudar con algo de plata o de dinero para poder salir a Caracas y comprar», sentenció el comerciante. Considera que una buena opción sería acceder a créditos que les permitan emprender fuera de La Guaira mientras se reanuda el turismo.  

Reinvención en la vía principal

No muy lejos de Playa Verde, otros trabajadores playeros intentan adaptarse a la nueva geografía del desastre. Andreina Sojo, comerciante de Puerto Viejo, en Catia La Mar, relata que la imposibilidad de abrir su negocio la obliga a buscar alternativas fuera de la arena y los toldos. Tras reunirse con gremios locales como la Cámara Política Playera, decidió apostar por el comercio a orilla de la calle.

“En mi caso, yo voy a montar un puesto de empanadas en la vía para poder subsistir", dijo a El Pitazo. Para ella, la recuperación del turismo es una posibilidad lejana, dada la magnitud de los daños en los edificios y las playas del estado. 

“Sabemos que es muy pronto llamar a un turismo sabiendo toda esta tragedia que afectó al estado", añadió Sojo, quien a pesar de la situación mantiene la esperanza de que el sector pueda “renacer" bajo nuevas modalidades de trabajo.

La mayoría de los trabajadores coinciden en que, para activar el comercio playero, es necesario primero aplanar las estructuras que quedaron a medio caer y dan sensación de inseguridad al visitante.

Los derrumbes afectan los pasos vehiculares en diversas zonas de La Guaira | Foto: El Pitazo

El desafío de recuperar el turismo 

La preocupación de los trabajadores playeros se extiende a la viabilidad a largo plazo de su modelo de negocio. La falta de un pronunciamiento de las autoridades sobre alivios tributarios o incentivos económicos ha dejado a los comerciantes en un limbo. Cipriana Ramos, vicepresidenta de la Cámara de Comercio de La Guaira, se refirió recientemente a la angustia de estos prestadores de servicio.

Durante el programa Punto y Contexto de El Pitazo, Ramos destacó que el sector playero de La Guaira depende casi exclusivamente de un tipo de visitante que hoy ha desaparecido. “¿Cuándo nosotros vamos a recuperar este turismo local que teníamos, el turismo metropolitano?, que era de lo que vivían los trabajadores playeros, porque Vargas no es de un turismo internacional, que venga muchísima gente", señaló Ramos.

Según la vocera, la paralización del sector playero no solo afecta a los dueños de locales, sino a toda una cadena de subsistencia que incluye a pequeños prestadores de servicios que hoy no tienen a quién vender.

Artículos relacionados