Caracas.- El mercado cambiario en Venezuela mantiene una dinámica de alta volatilidad tras los terremotos del 24 de junio, marcada por lo que los analistas definen como una “carrera" del ente emisor por alcanzar la cotización no oficial. Para este lunes 13 de julio, el tipo de cambio de referencia del BCV vigente es de 721,34 bolívares por dólar, consolidando una variación que ya supera el 132 % en lo que va de año.
Este movimiento ocurre en un contexto donde la demanda de divisas, que se había ralentizado brevemente por la urgencia de liquidez en bolívares para atender la emergencia, vuelve a presionar un sistema cambiario con desequilibrios estructurales.
Para el economista y profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) Aaron Olmos, el comportamiento reciente del mercado no responde a una dinámica económica natural, sino a decisiones políticas deliberadas. En conversación con El Pitazo, Olmos señala que el BCV ha aplicado “saltos terribles" y “discrecionales" en el precio de la divisa, citando como ejemplo variaciones de 14 bolívares en un solo día, algo sin precedentes en la historia reciente de la institución.
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Según el experto, esta estrategia busca acercar la tasa oficial a la paralela —que ya ronda los 830 bolívares—, pero advierte que el resultado es una depreciación agresiva que pulveriza el poder de compra. “Es una carrera que se pierde", afirma Olmos, señalando que mientras el oficial sube, el paralelo reacciona escalando aún más rápido.
Esta visión es compartida por el profesor de la Universidad del Zulia y exministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, quien califica el esquema actual como “fiscalmente insostenible" e “incompleto". Cabezas explica que el ajuste del dólar es “administrativo" y no de mercado, fijado por autoridades que decidieron alcanzar el paralelo “a costa de los trabajadores". El profesor universitario destaca que el poder adquisitivo de la moneda nacional se redujo en un 43 % en apenas 30 días.
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Cabezas advierte que la liquidez ha crecido un 128 % desde enero, al pasar de 939.000 millones de bolívares a 2.106 millones al cierre de junio. Para el académico, el BCV intenta “apagar un incendio forestal con un vaso de agua", pues ha “quemado" 7.700 millones de dólares de las reservas internacionales en seis meses sin lograr estabilizar los precios ni el tipo de cambio.
Bajo este ritmo de devaluación administrativa del 2 % diario, Cabezas proyecta que julio cerrará sobre los 1.000 bolívares y que, para diciembre de 2026, el precio podría alcanzar niveles ñ cercanos a los 15.000 bolívares.
Inyección de dólares en efectivo
Ante la escasez de divisas, el mercado ha recibido nuevas señales operativas. La economista jefe de Ecoanalítica, Graciela Urdaneta, recordó en su reciente video publicado en Instagram que el BCV autorizó a la banca privada a combinar la venta de divisas electrónicas con ventas en efectivo, una medida que busca aliviar las restricciones y calmar la demanda interna.
Urdaneta destaca que el ente emisor está permitiendo que las mesas de cambio de los bancos fluctúen con mayor libertad, lo que ha permitido que la brecha cambiaria se sitúe por debajo del 20 %, un nivel que no se veía en meses. Sin embargo, insiste en que estas acciones son insuficientes si no se elimina el IGTF en dólares y el control de cambio, factores que incentivan el arbitraje y la salida de divisas del sistema financiero.
Por su parte, en una reciente publicación, el economista Asdrúbal Oliveros enfatizó que el tipo de cambio es simplemente el “espejo" de un problema fiscal profundo, en el que el Estado que gasta más de lo que ingresa. Oliveros explica que la llegada de lotes de billetes de dólares (efectivo) fue posible gracias al restablecimiento de canales con la Reserva Federal tras el levantamiento de sanciones al BCV. No obstante, advierte que la tragedia del terremoto introduce una presión adicional masiva.
El experto estima que la reconstrucción total de infraestructura y viviendas podría costar entre 12.000 y 15.000 millones de dólares, una cifra enorme para un PIB de aproximadamente 110.000 millones.
Oliveros sostiene que, si este esfuerzo de reconstrucción no cuenta con financiamiento externo suficiente de organismos multilaterales, la presión fiscal terminará trasladándose inevitablemente al mercado cambiario, generando un bolívar aún más débil.
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En este sentido, el economista y profesor de la Universidad de Los Andes (ULA) Douglas Ramírez añadió que la economía enfrenta un efecto de “pass-through" (traslado a precios) superior a uno; es decir, por cada punto que se devalúa la moneda, la inflación interna aumenta en una proporción mayor, alimentando un ciclo de pobreza.
Los economista coinciden en que Venezuela requiere un programa económico integral que incluya disciplina fiscal, seguridad jurídica y confianza institucional.



