Documental «1936: El año en que se perdió el miedo al poder» se estrena este jueves en el cine

El cineasta Carlos Oteyza dirige este retrato del histórico año de 1936, inicio del gobierno de Eleazar López Contreras tras la dictadura

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La película “1936: El año en que se perdió el miedo al poder" se estrenará este jueves 22 de octubre de 2026 en salas de cine de las cadenas Cines Unidos y Cinex en Caracas, Los Teques, Barquisimeto, Maracaibo, Maracay, Valencia, Puerto Ordaz y San Cristóbal. En la capital también se presentará en el Trasnocho Cultural. La producción de Siboney Films cuenta con una duración de 73 minutos y la distribución de Mundo de Película.

El cineasta Carlos Oteyza, director de Tiempos de Dictadura, CAP Inédito y Rómulo resiste, dirige este documental que busca ser un retrato del histórico año de 1936. Este período marcó el primer gobierno de Eleazar López Contreras, luego de la muerte de Juan Vicente Gómez y 27 años de dictadura. Noventa años después, la película recrea una imagen del pasado mediante un registro audiovisual inédito de archivo.

Los organizadores exhibieron la película a la prensa el miércoles 14 de octubre. El director expresó su apego a la veracidad histórica de este período y afirmó que la idea del documental existía desde hace unos 20 años debido a la importancia de ese momento del siglo XX venezolano.

El cineasta aclaró que el trabajo tomó un año de ejecución, pero representa un proyecto pensado durante décadas. Sin embargo, admitió que la producción no habría tenido en la década de 1990 la misma relevancia que posee en la actualidad.

90 años después

El equipo técnico realizó una restauración en 4K de las imágenes de archivo grabadas en esos momentos históricos. El proceso incluyó la selección de numerosas horas de material audiovisual y una investigación hemerográfica en diversas hemerotecas públicas.

El público resaltó la riqueza visual de la película y la música original compuesta por Daniel Espinoza. Algunos asistentes comentaron que la experiencia deja una profunda tristeza. Esto se debe a que, 90 años después, la población mantiene las mismas necesidades de libertad, democracia, agua, luz y salarios.

El director eligió a Sócrates Serrano como el locutor de la película por la química compartida. Consideró que su voz transmite la firmeza buscada. La producción decidió no incluir entrevistas. Estimaron que la narrativa sería suficiente para el disfrute de la historia y las imágenes de archivo.

Para cerrar, el cineasta reflexionó que los venezolanos deberían centrarse menos en resistir o en arremeter explosivamente. Indicó que deben enfocarse en construir las bases sólidas para el bienestar del país. Finalmente, dedicó la película a sus mentores Salvador Garmendia en la literatura y Ramón J. Velásquez en la historia.

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