Caracas.- A seis días del doble terremoto que azotó a Venezuela el 24 de junio, el cielo de La Guaira y Caracas se tiñó de rojo, algo que muchos relacionaron como una imagen triste después del número de personas que fallecieron o resultaron heridas durante la tragedia.
Usuarios sorprendidos por el fenómeno compartieron imágenes y videos con textos reflexivos en sus redes sociales; sin embargo, habían preguntas colectivas: ¿Por qué se puso rojo? ¿Es un mensaje de Dios o tiene explicación científica?

Cielo rojo de Caracas: lo que dice la ciencia
El cielo rojo observado tras los sismos puede obedecer a un fenómeno óptico y meteorológico causado por la alta concentración de partículas más grandes que la longitud de onda de la luz incidente en el aire y que es conocido como dispersión de MIE.
De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), la coloración rojiza del cielo al atardecer se puede intensificar cuando hay una alta concentración de aerosol, polvo o partículas suspendidas en la atmósfera.

Estas partículas de polvo y otros aerosoles dispersan la luz de forma distinta a las moléculas del aire y favorece que predominen las longitudes de onda rojizas durante el amanecer y el atardecer.
Esto quiere decir que, si, luego delos terremotos del 24 de junio había una gran cantidad de polvo suspendido, aunado a la presencia del polvo del Sahara, que fue reportada por esos días en el país por el Inameh, es científicamente posible que esta sea la causa del cielo rojo; sin embargo, para demostrar esa relación harían falta mediciones atmosféricas de concentración de partículas antes y después del evento.

Luces del terremoto
Hay personas, como Daniela Salazar, quien aseguró a El Pitazo haber visto luces en el cielo durante la tarde del 30 de junio. Esto puede atribuirse a un fenómeno geofísico que la ciencia llama «luces de terremoto» (EQL por sus siglas en inglés).
El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), explica que hay reportes de destellos, bolas luminosas y resplandores asociados a algunos terremotos; sin embargo, aclara que los geofísicos no han llegado a un conceso absoluto sobre estos casos observados.

En este sentido, una de las hipótesis más citadas propone que el estrés, la fricción y la fractura de las rocas con alto contenido de cuarzo bajo la corteza, generan cargas eléctricas que pueden producir emisiones luminosas en la atmósfera, produciendo luminiscencia o destellos visibles que se proyectan en el cielo cercanos a la ruptura del sismo.
Aunque los dos fenómenos pueden producir colores rojizos en el cielo, sus orígenes son diferentes, pues uno es la dispersión de luz causado por la contaminación atmosférica derivada de los escombros, mientras que el otro obedece a una descarga electromagnética proveniente del subsuelo.






