Del terremoto a la lluvia: familias en Caracas vuelven a quedar a la intemperie

Los damnificados que permanecen en carpas en el bulevar Panteón perdieron parte de sus pocas pertenencias durante las lluvias del 15 de agosto. Mientras, en La Vega y Macarao tres personas murieron y en Petare el río Guaire se desbordó e inundó viviendas.

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Caracas.- Familias que todavía no han podido recuperar sus viviendas después de los terremotos del 24 de junio volvieron a quedar a la intemperie, esta vez por las fuertes lluvias que azotaron Caracas durante la noche del sábado 15 de agosto.

En el bulevar Panteón, en el centro de Caracas, la lluvia no solo cayó sobre las carpas instaladas desde hace casi dos meses. También se llevó parte de lo poco que estas familias habían logrado conservar después del doble terremoto que sacudió a la capital.

Una mujer que permanece en una de esas carpas junto a sus dos hijos prefirió mantener su identidad en reserva. Mientras intentaba resguardar sus pertenencias del agua, vio cómo la estructura que utilizaba como refugio terminó destruida por la fuerza de la lluvia.

«Llovía demasiado, las carpas se levantaban y muchas quedaron destruidas por la cantidad de agua que caía. Muchas familias quedamos en medio de la nada, mojándonos, tratando de que no se nos perdieran las pocas cosas que tenemos», relató al equipo de El Pitazo.

La escena se repitió durante la noche en este sector de Caracas. Colchones, ropa y otras pertenencias quedaron empapados. Algunos toldos no soportaron la cantidad de agua y terminaron dañados, dejando nuevamente a familias enteras, incluidos niños, expuestas a la intemperie.

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Caraqueños perdieron pertenencias tras fuertes lluvias del 15 de agosto. | Foto: Cortesía para El Pitazo

Para quienes viven desde junio en estructuras temporales, la lluvia significó una nueva pérdida y también renovó el temor de lo que pueda ocurrir en los próximos días.

La situación fue especialmente complicada para los vecinos de la Misión Vivienda OPP-10, en la parroquia Santa Rosalía, y para las familias que permanecen en el bulevar Panteón desde los terremotos. El refugio que debía protegerlos del clima se convirtió durante varias horas en un espacio vulnerable ante el agua y el viento.

Los afectados por el terremoto no fueron los únicos que sufrieron las consecuencias de las precipitaciones.

En el barrio La Línea, en Petare, municipio Sucre del estado Miranda, el agua entró con fuerza en las viviendas ubicadas cerca del río Guaire. La zona, acostumbrada a enfrentar crecidas durante los períodos de lluvias intensas, volvió a quedar bajo el agua.

Leonel Garrido todavía recuerda la rapidez con la que la corriente comenzó a ganar espacio dentro de su vivienda.

«Todo fue muy rápido. Al momento de la lluvia yo no estaba dentro de la casa, iba en camino del trabajo y cuando logré llegar y entrar a la vivienda estaba todo inundado. Pudimos sacar cosas puntuales, pero no todo», contó a El Pitazo.

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El agua alcanzó más de un metro dentro de su vivienda y dañó parte de los enseres de la familia. Aquella noche, según Garrido, nadie durmió.

El domingo 16 de agosto comenzaron las labores para retirar el barro y los escombros. Equipos de la Alcaldía de Sucre acudieron a la zona para limpiar alcantarillas y recoger los desechos arrastrados por la crecida. Este lunes 17 de agosto las cuadrillas continuaban con los trabajos y entregaban algunas ayudas a los habitantes afectados.

Cuadrillas realizan labores de limpieza en el municipio Sucre. | Foto: El Pitazo

La escena en La Línea expuso nuevamente la vulnerabilidad de las comunidades cerca del cauce del Guaire, un río que atraviesa Caracas de oeste a este y que durante las fuertes lluvias puede convertirse en una amenaza para quienes viven en sus alrededores. 

El agua volvió a cobrar vidas

La lluvia del sábado no solo dejó viviendas anegadas, calles convertidas en lagunas y familias con sus pertenencias mojadas. También dejó tres muertos en Caracas.

El comisario Alberto J. Prato, jefe de la Policía de Chacao, informó que dos de las víctimas eran adolescentes de 16 y 17 años. Ambas fueron arrastradas por la crecida del agua en la parroquia La Vega, al suroeste de Caracas. Sus cuerpos fueron localizados sin vida en el callejón El Sinaí, en esa misma parroquia.

La tercera víctima fue una mujer de 49 años que murió en el sector El Peñón, parroquia Macarao, después de que un desprendimiento de rocas impactara contra una vivienda.

En La Vega, los vecinos explicaron que durante la noche observaron grandes cantidades de agua desplazándose por las calles. Sin embargo, aseguraron que la situación no alcanzó mayores dimensiones en algunos puntos porque durante los días previos habían realizado labores de limpieza de ciertas alcantarillas.

Durante las primeras horas posteriores a la lluvia, los vecinos también tuvieron que encargarse de retirar barro y escombros, pues, según sus testimonios, no observaron inicialmente la presencia de equipos de la Alcaldía de Caracas. Este lunes 17 de agosto llegaron maquinarias para retirar el lodo acumulado en las calles.

La tragedia de los dos adolescentes volvió a colocar sobre la mesa la vulnerabilidad de las comunidades ubicadas en zonas donde las aguas de lluvia bajan con fuerza desde las partes altas de la ciudad.

Maquinaria remueve el barro y los escombros en La Vega. | Foto: El Pitazo

El comportamiento del río Guaire fue determinante

El episodio del sábado tuvo una particularidad. La lluvia se registró prácticamente de manera simultánea en buena parte de la cuenca del río Guaire.

El meteorólogo Valdemar Andrade explicó que el evento ocurrió entre las 8:30 p.m. y las 11:30 p.m. del sábado 15 de agosto y abarcó tanto la cuenca alta del Guaire, en los Altos Mirandinos, como la cuenca baja, correspondiente al valle de Caracas.

En la cuenca baja se registraron precipitaciones de entre 30 y 80 milímetros. En la estación ubicada en la Universidad Central de Venezuela se contabilizaron 53,5 milímetros, la máxima lluvia diaria registrada en lo que va de año.

El promedio de lluvia durante la tormenta en Caracas fue de aproximadamente 60 milímetros. En el caso de los Altos Mirandinos las precipitaciones fueron mayores, entre 60 y 130 milímetros.

Andrade explicó que en Caracas las lluvias superiores a 30 milímetros ya generan riesgo hidrológico de inundación. A esto se sumó una elevada intensidad de las precipitaciones durante períodos muy cortos. En intervalos de cinco minutos se registraron intensidades de entre 70 y 115 milímetros por hora.

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En el sector El Recreo, el nivel del río aumentó unos 3,5 metros por encima de su nivel normal para esa fecha y hora. El incremento del caudal terminó obstruyendo las descargas de los sistemas de drenaje de sectores como Bello Monte y Las Mercedes.

El Guaire, en esas condiciones, funcionó como una especie de barrera para el agua que debía salir de las calles hacia el canal del río, según explicó Andrade.

Cuando los drenajes no son suficientes 

Las consecuencias de la tormenta también fueron visibles en otros sectores de Caracas. Carapita, San Pedro, San Bernardino y La Candelaria registraron problemas con los drenajes. Alcantarillas tapiadas y sistemas de desagüe insuficientes provocaron la formación de grandes lagunas en calles y avenidas.

El río Guaire arrastró vehículos, motos e incluso carritos utilizados para la venta de perros calientes. La cantidad de agua dejó además afectaciones viales y fallas en el servicio eléctrico en distintos sectores de Caracas y Miranda.

Para Andrade, el problema no puede atribuirse únicamente a la intensidad de una tormenta. Señaló que la ciudad ha aumentado progresivamente sus áreas impermeables, debido a la expansión del asfalto y el concreto. Esto reduce la capacidad del suelo para absorber el agua y aumenta el volumen que termina desplazándose hacia los sistemas de drenaje.

A esto se suma otro factor: buena parte de las redes de drenaje fueron diseñadas y construidas hace más de 50 años.

El meteorólogo considera necesario actualizar los estudios de drenaje de las urbanizaciones de Caracas, reconstruir los sistemas que lo requieran y adaptar sus descargas al comportamiento actual del río Guaire.

La tormenta del sábado, según su análisis, fue un evento extraordinario porque las lluvias se produjeron simultáneamente en una extensa área de la cuenca. La combinación de una gran superficie de escurrimiento, altos niveles de impermeabilización, precipitaciones intensas y sistemas de drenaje antiguos generó las condiciones para las inundaciones.

Ciudadanos piden limpiar las quebradas

Un día después de las inundaciones, el dirigente social Carlos Julio Rojas realizó un monitoreo de varias quebradas de Caracas. Su recorrido mostró otro de los problemas que preocupa a las comunidades: cauces repletos de basura y, en algunos puntos, escombros.

Rojas exigió a la Alcaldía de Caracas ejecutar una limpieza urgente de las quebradas y advirtió sobre el riesgo de que estos desechos obstaculicen el paso del agua ante nuevas precipitaciones.

Una quebrada obstruida por basura, sedimentos o escombros reduce su capacidad para conducir el agua y puede provocar desbordamientos cuando se presentan lluvias de alta intensidad.

El temor ahora mira al cielo

Para las familias que todavía permanecen en carpas después del terremoto, la lluvia del sábado dejó una pregunta que no tiene respuesta: ¿qué ocurrirá si vuelve a llover con la misma intensidad?

La incertidumbre aumenta porque las condiciones meteorológicas continuarán siendo inestables durante los próximos días.

El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inameh) informó este lunes 17 de agosto que durante esta semana se espera el paso de las ondas tropicales número 38 y 39.

De acuerdo con el organismo, estos sistemas estarán reforzados por el calentamiento diurno, lo que favorecerá la formación de zonas nubladas y precipitaciones de intensidad variable, especialmente durante las tardes y noches en buena parte del territorio nacional.

El Inameh pidió a la población mantenerse atenta los días 17, 18 y 23 de agosto, fechas para las que se estiman acumulados diarios de precipitaciones importantes asociados al paso de las ondas tropicales.

En el bulevar Panteón, la advertencia meteorológica no es una información más. Es el temor de quienes todavía duermen en carpas.

Después de sobrevivir a los terremotos del 24 de junio, estas familias ahora deben proteger lo poco que les queda del agua, el viento y una ciudad cuyos drenajes, quebradas y ríos vuelven a mostrar sus vulnerabilidades cada vez que una tormenta descarga sobre Caracas.

En La Línea, Leonel Garrido también mira al cielo. Ya sabe lo que puede ocurrir cuando el Guaire aumenta su caudal y el agua comienza a entrar en las casas.

Mientras las cuadrillas retiran barro y escombros, los vecinos intentan recuperar sus pertenencias y en las carpas del centro de la ciudad, las familias afectadas por el terremoto intentan secar colchones, ropa y lo poco que lograron salvar.

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