Año escolar 2025-2026: aumenta la matrícula, pero especialistas dudan del nivel de aprendizaje

El Ministerio de Educación reportó un aumento de la matrícula, una reducción del déficit docente y avances en infraestructura y alimentación escolar durante el período 2025-2026. Sin embargo, Carlos Trapani, coordinador de Cecodap, advierte que las cifras oficiales muestran más sobre las actividades del sistema que sobre cuánto aprenden los estudiantes y cuáles grupos continúan excluidos

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Caracas.– El sistema educativo venezolano cerró el año escolar 2025-2026 con una matrícula de 6.009.254 estudiantes, 438.312 más que el período anterior, de acuerdo con el balance de gestión presentado por el Ministerio de Educación. Aunque el incremento representa un cambio positivo después de varios años de contracción de la matrícula, especialistas advierten que el aumento de estudiantes inscritos no necesariamente significa que todos los niños y adolescentes estén asistiendo regularmente a clases ni que estén alcanzando los aprendizajes esperados.

Para Carlos Trapani, coordinador del Centro Comunitarios de Aprendizaje (Cecodap) y especialista en derechos del niño, el crecimiento de la matrícula es una señal que debe reconocerse, pero también plantea una pregunta que el balance oficial no responde: ¿cuántos niños, niñas y adolescentes deberían estar estudiando y todavía permanecen fuera del sistema educativo? 

Trapani considera necesario complementar los registros administrativos del ministerio con información proveniente de encuestas de hogares, que permita identificar a quienes están excluidos de la escuela, dónde se encuentran y cuáles son las razones que les impiden incorporarse o permanecer en las aulas.

178 días de clases, pero una asistencia de 82,73 %

El Ministerio de Educación reportó 188 días de clases planificados para el año escolar y 178 días efectivos, equivalente a 94,68 % de cumplimiento del calendario. Sin embargo, el mismo balance señala que la asistencia estudiantil mensual fue de 82,73 %.

Para Trapani, ambos indicadores no son contradictorios, pero miden realidades diferentes. Explicó que una escuela puede funcionar durante la mayor parte del calendario previsto y, al mismo tiempo, registrar una asistencia irregular de sus estudiantes.

Por ello, considera necesario conocer cuántos días y horas efectivas de aprendizaje recibe realmente cada estudiante, más allá de los días en que las instituciones permanecen abiertas.

Menos déficit de docentes, pero el problema continúa

Otro de los datos destacados por el ministerio es la disminución del déficit de docentes especialistas en aula. Según el balance, la falta de estos profesionales pasó de 25.393 a 13.834, una reducción del 45,52 %.

Trapani reconoce este resultado como un avance, pero advierte que cubrir las vacantes no garantiza que los docentes permanezcan en sus puestos. Factores como los salarios, la estabilidad laboral, la formación y las condiciones de trabajo siguen siendo determinantes para recuperar la profesión docente y sostener cualquier mejora del sistema educativo.

El Plan Nacional de Formación Docente también registró un incremento. La participación pasó de 193.541 personas en 2024-2025 a 266.385 en 2025-2026, un aumento de 37,58 %, según el balance oficial.

Sin embargo, el especialista señala que contar participantes es un indicador de actividad y no necesariamente de resultados. Plantea que el desafío es determinar si esa formación produjo cambios en las prácticas pedagógicas y tuvo efectos concretos en el aprendizaje de los estudiantes.

Más escuelas atendidas y mayor distribución de alimentos

En materia de infraestructura, el ministerio reportó 1.474 instituciones educativas atendidas e incluyó 22 nuevas construcciones. También informó avances en el Plan Textil Estudiantil y otros programas dirigidos a estudiantes y trabajadores de la educación.

Trapani plantea que estos números deben analizarse más allá de la cantidad de instituciones intervenidas. Para las familias, la recuperación de una escuela se traduce en condiciones concretas: disponibilidad de agua, electricidad, baños funcionales, mobiliario adecuado, accesibilidad para estudiantes con discapacidad y seguridad de las instalaciones.

El Programa de Alimentación Escolar (PAE) también mostró un crecimiento. El balance registra un aumento de las toneladas de alimentos distribuidas durante los últimos años, hasta alcanzar 66.413 toneladas en el período 2025-2026.

Aunque el incremento representa un avance, Trapani considera que las toneladas distribuidas no permiten conocer por sí solas el alcance real del programa. Para evaluar su impacto sería necesario saber cuántos estudiantes reciben alimentos, con qué frecuencia, durante cuántos meses y bajo qué condiciones nutricionales.

El dato que falta: ¿cuánto están aprendiendo los estudiantes? 

Para el especialista, una de las principales limitaciones del balance es que ofrece abundante información sobre las actividades realizadas por el sistema educativo, pero poca evidencia sobre sus resultados.

El Ministerio de Educación informó que 23.356 instituciones participaron en la evaluación de los contenidos de aprendizaje esperados en áreas como Lengua, Matemática, Ciencias Naturales e Identidad. No obstante, este indicador refleja la cantidad de instituciones participantes y no permite conocer qué están aprendiendo los estudiantes.

La pregunta pendiente, según Trapani, es cómo están los niños y adolescentes en comprensión lectora, matemáticas y otras áreas fundamentales, así como cuáles son los aprendizajes que necesitan recuperar.

Los promedios nacionales también pueden ocultar desigualdades. El aumento de la matrícula no muestra necesariamente las condiciones de los estudiantes con discapacidad, de quienes viven en comunidades rurales o de aquellos afectados por situaciones de vulnerabilidad.

Por ello, el especialista considera necesario complementar las cifras oficiales con fuentes como la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) y la Emergencia Humanitaria Compleja en Venezuela (HumVenezuela), que permiten observar las condiciones de los hogares, la exclusión y las desigualdades que pueden afectar las trayectorias educativas.

El balance del año escolar 2025-2026 muestra así señales de recuperación en áreas como matrícula, cobertura docente, formación, infraestructura y alimentación escolar. Sin embargo, para Trapani, el desafío es pasar de medir cuántos estudiantes están inscritos, cuántas escuelas fueron atendidas o cuántos alimentos fueron distribuidos a determinar si los niños están asistiendo regularmente, aprendiendo y recibiendo las condiciones necesarias para ejercer plenamente su derecho a la educación.

Trapani sostiene que la recuperación del sistema educativo no debería medirse únicamente por el crecimiento de sus indicadores, sino también por su capacidad para garantizar oportunidades a quienes enfrentan mayores barreras y evitar que los avances nacionales oculten desigualdades que todavía persisten. 

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